sábado, 14 de julio de 2018

LAS LARGAS SOMBRAS


                                   Las largas sombras de Elia Barceló

Hace ya casi un año de mi primer encuentro con Elia Barceló, con su deliciosa narrativa y con la paleta de sensaciones con la que me cautivó por completo con El color del silencio.

Cuando vi que había elegido de nuevo un cuadro de Lita Cabellut para ilustrar la portada, no pudo hacerme más ilusión, ya que este año, tuve la gran suerte de poder visitar en mi ciudad la increíble exposición de la artista; por otra parte, la protagonista de este nuevo libro se llama Rita, como mi gata, una coincidencia más que me sacó otra sonrisa,y para más inri, hay un viaje de fin de curso que parece que va a ser de vital importancia en la trama (ya sabéis lo que me gustan los argumentos de colegios, internados y demás… ¿deformación profesional?). Así que, todos estos factores visualizados en cuestión de segundos fueron motivo más que suficiente para que no dudara ni por un instante en anteponerla a todas mis demás lecturas, para dejarme deleitar de nuevo por la que ya presagiaba que sería una excelente historia.

En el verano de 1974, Rita, Lena, Teresa, Candela, Sole, Ana y Carmen, acaban de terminar COU en su pueblo, Elda, y esperan llenas de ilusión, anhelos y esperanza, no sólo el viaje de fin de curso a Mallorca en el que están a punto de embarcarse, sino, la que sí que será la gran nueva etapa de sus vidas estudiando en la universidad de Valencia, una etapa en la que se sentirán por fin libres, independientes y dueñas de su propio destino. Sin embargo, algo pasará en ese viaje que cambiará sus vidas para siempre, las trastocará, las distanciará, y les hará tener que aprender a vivir con un oscuro secreto que hará que aquellas jóvenes vitales llenas de sueños, vivan desde aquel momento, bajo la sombra siniestra y tenebrosa de los pecados cometidos, que no han sido perdonados ni olvidados…

En la época actual, verano del 2007, Rita, tras más de treinta años viviendo en Londres, y después de haberse convertido en una cineasta de prestigio internacional, decide volver al pueblo para arreglar cuestiones burocráticas y familiares, y de paso, reunirse con las que habían sido sus mejores amigas en los que recuerda como unos de los mejores años de su vida.

Días después de una magnífica cena de reencuentro entre las amigas, en la que compartieron risas, recuerdos y mil y una anécdotas, una de ellas aparece muerta en la bañera de su casa con las venas cortadas… ¿Ha sido un suicidio? ¿Un asesinato? La policía comienza una exhaustiva investigación desterrando prácticamente el suicidio desde el primer momento, ¿o no?, y todo hace pensar al lector, que para entender lo que ha sucedido en el presente, tendrá que volver a aquel viaje de fin de curso en el que parece que todo empezó, donde el secreto que durante tantos años ha atormentado a las jóvenes germinó y cambió sus vidas y sus destinos para siempre. Todo parece indicar que, en la actualidad, alguien quería impedir que alguna de ellas intentara redimirse de aquel pecado cometido años atrás y que tanto les había costado ocultar en lo más profundo de sus seres para intentar olvidar, o al menos, no tener que recordar… ¿Qué sucedió en Mallorca en 1974?

Una vez más, Elia Barceló emana sensibilidad y un magistral dominio de la pluma, de los tiempos y del ritmo en cada párrafo de esta novela. La bellísima introducción con la que comienza esta historia , podría ser por sí misma ya un relato exquisito con el que cualquier lector que ame la buena literatura se quedaría más que satisfecho tras haberlo leído: qué forma más deliciosa de ilustrar con palabras nuestra llegada al mundo y nuestra búsqueda de nuestro lugar en él, emotiva y demoledora a partes iguales, la autora, ya avisa de que las sacudidas emocionales que viviremos a lo largo del libro serán de alto nivel, y que la intriga con la que adorna la trama, será parte importante de la obra, pero no la guinda del pastel.

“Ya estás en el laberinto, y sabes que no saldrás viva de él” .

En el libro, pasado y presente se van alternando para que el lector vaya comprendiendo, conociendo y también queriendo a estas siete mujeres que son la auténtica esencia de esta novela y sobre las que recae todo el peso y valor de la historia. Porque otro de los puntos fuertes de la autora es la construcción de los personajes que ha elegido para su novela: qué mujeres, no podían ser más dispares, más diferentes entre sí, y de qué manera se entendían, se apoyaban, se querían… Unas ricas, otras pobres, unas de familias rojas y otras de familias partidarias del régimen, unas tímidas, otras auténticos ciclones de energía y vitalidad… pero unidas, se sentían invencibles. Además de necesitar el pasado para descubrir ese oscuro secreto que nos traerá por la calle de la amargura, también nos vendrá muy bien para conocer y ver la evolución de cada una de “las chicas del 28”, como se hacían llamar. ¿Se han convertido en las mujeres que el lector esperaba? Y lo más importante, ¿se han convertido en las mujeres que ellas imaginaban y deseaban ser? ¿Cómo recuerdan sus “yo” de hace treinta años? ¿Se sentirían sus “yo” de 1974 orgullosos de lo que tienen hoy en día ante sus ojos? ¿Qué habrían cambiado? ¿Tiene todavía arreglo lo que ha hecho el paso del tiempo en sus vidas?

“Se preguntó qué les tendría reservado la vida, qué sorpresas les esperaban al volver la esquina del tiempo”.

Son también muchas las temáticas de carácter social que la autora aprovecha para tocar en la novela: el machismo, la violencia de género, el aborto, la homosexualidad, los abusos, la eutanasia, el alcoholismo… Nos enseña cómo vivía la España de 1974, cómo encajaba estos temas de índole social, y nos hace preguntarnos si la sociedad ha cambiado poco o mucho con respecto a ciertos temas en estos últimos cuarenta años… ¿Hemos evolucionado como sociedad como realmente se esperaba que lo hiciéramos? ¿Cuánto camino nos queda aún por recorrer? ¿Estamos por nuestra parte haciendo todo lo que está en nuestras manos?


Como decía al principio, sabía de sobra que lo que tenía entre manos era una buena novela nada más comenzarla, lo que no imaginaba, es que fuera a sacudirme emocionalmente del modo en que lo ha hecho, pues, si pensaba que sería una bonita historia con una buena intriga, que por supuesto sí lo ha sido, ha sido en realidad un viaje emocional por las vidas de siete mujeres durante prácticamente 30 años de sus vidas, y como en toda vida, 30 años dan para muchas alegrías, pero también, para algún que otro tropezón y alguna que otra pena. Una lectura que, inevitablemente, te hace volver a ti misma la vista atrás y encontrarte con tu “yo” de COU para hacerle más de una pregunta, aunque si tengo que ser sincera, hoy en día, a mí también me gustaría darle algún que otro consejo para la época, porque los años, por suerte, son sabios, y además de arrugas también nos van dejando buenas lecciones de vida.

Comienza la novela con un proverbio inglés del que ha tomado su título “Los viejos pecados proyectan largas sombras”, yo no encuentro mejor final para esta reseña que una de las frases de una maravillosa película que me ha venido a la cabeza en más de una ocasión a lo largo de mi lectura :

“La vida, a veces duele, a veces cansa, a veces hiere, no es perfecta; no es fácil, a veces no es justa, no es eterna, pero a pesar de todo, la vida es bella”.



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