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viernes, 19 de febrero de 2016

LA ESTACIÓN DE LAS FLORES EN LLAMAS

                   “La estación de las flores en llamas” de Sarah Lark

Inicia Sarah Lark con esta novela la trilogía del Fuego, una nueva saga llena de aventuras, amor, historia y emoción, en la lejana y fascinante Nueva Zelanda.

No sé cómo lo logra esta autora, pero a pesar de repetir fórmula en la estructura de todas sus novelas, y esta es la novena que leo escrita por ella y la cuarta trilogía que comienzo, es una fórmula que no me aburre para nada, todo lo contrario, la lectura de los libros de Sarah Lark siempre me resultan de lo más entretenidos, consiguen relajarme y evadirme de la realidad, y hacerme volar y sentir en el otro lado del mundo…

Arranca nuestra historia en la primera mitad del XIX, concretamente en el año 1837, en dos localizaciones muy alejadas entre sí. Por una parte, nos encontramos en Bahía de Piraki, una estación ballenera situada en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Allí conoceremos a la que será una de las protagonistas de nuestra historia, la pequeña Kitten: la niña es hija de una prostituta que pasa las horas completamente alcoholizada, por lo que no se digna a prestarle atención ni a cuidarla en ningún momento. Kitten se ha criado en el pub en el que su madre trabaja, con otras dos prostitutas que son las que se encargan de ella (de aquella manera), y el dueño del loca,l que explota a las mujeres y está contando los días que faltan para que la joven Kitten pueda iniciarse también en el negocio: la niña es una auténtica belleza, por lo que sabe que su virginidad se pagará a precio de oro. Kitten tiene muy claro que no quiere seguir los pasos de las mujeres que la rodean, no sabe nada del mundo pero está segura de que algo mejor que eso puede encontrar, así que decide escaparse del lugar, abandonar un futuro que se prevé más que lamentable e intentar comenzar una nueva vida. Lo que menos se imaginaba cuando dejó su pueblo, era que su destino feliz y tranquilo iba a encontrarlo viviendo con una comunidad maorí, a dónde llega por casualidad pero en la que la adoptan como si fuera una más de sus familias. Allí aprenderá no sólo la lengua de la tribu, que le será realmente útil en su futuro, sino que la filosofía de vida de los maorís impregnada de tolerancia, respeto a las mujeres, a la naturaleza, a los espíritus, llena de sabiduría, de lealtad y de bondad, hará gran mella en ella y se convertirá en una gran mujer llena de buenos valores y con una forma de ver y de afrontar la vida muy moderna para la época que le tocó vivir.

Muy lejos de allí, al otro lado del mundo, conoceremos a la segunda protagonista de nuestra novela: Ida Lange. Ida vive en el pequeño pueblo de Raben Steinfeld, en Meckleburgo, Alemania. Ida es una joven brillante en la escuela, pero su inteligencia en su pueblo no es para nada valorada, todo lo contrario: Ida es mujer, y además pertenece a una comunidad  luterana que roza el fanatismo religioso, por lo que no puede hablar, ni opinar, ni pensar, ni soñar ni desear, así es cómo ha sido criada y educada, y lo que su padre le recuerda cada día:la mujer ha nacido para ser sumisa, para obedecer primero a su padre y luego a su esposo, callar y aguantar todo, sea lo que sea que se le venga encima… Podéis perfectamente imaginaros lo muchísimo que nos hará sufrir este personaje y el millón de veces que desearemos traspasar las páginas del libro para abrirle los ojos y hacerla espabilar y despojarse de todos esos prejuicios, miedos e inseguridades con los que vive la vida. Como decía anteriormente, Ida era la alumna más lista de su clase, un puesto que compartía con el joven Karl Jensch. Entre ellos siempre hubo una atracción especial, pero claro, la familia de Ida ya le ha concertado un matrimonio con un joven al que consideran correcto y de su misma clase social, además, la opinión de Ida como hemos visto no valía para nada ni ella se atrevería nunca a contradecir a su padre. Sin ser extremadamente ricos, los Lange, gozan de una posición económica mucho mejor que la de los Jensch, simples campesinos, por lo que cuando se les pone por delante a algunas familias acomodadas del pequeño pueblo convertirse en grandes señores propietarios de grandes tierras como colonos en Nueva Zelanda, esta pequeña comunidad religiosa no lo duda ni un momento y deciden ponerse en marcha buscando una vida mejor en lejano continente. Pero Karl no quiere perder a su adorada Ida, y tampoco quiere perder la oportunidad de labrarse un futuro mejor en un nuevo país en el que poder comenzar de cero y conseguir una vida mejor que la que le depara en Raben Steinfeld, así que, gracias al destino y en gran parte a la joven Jane Beit, que será también otra de las protagonistas de la novela y que a mí me ha resultado un personaje de lo más divertido, el joven Karl logrará un pasaje en el barco que llevará a esta comunidad alemana a la exótica isla de Nueva Zelanda.

Tras una dura travesía en barco, los colonos alemanes tendrán también serias dificultades y problemas para conseguir las tierras que les habían prometido en su nuevo hogar. Tendrán que convivir con los ingleses, mayoría de colonos en la isla, teniendo que enfrentarse a los dificultades no sólo del idioma sino también de las costumbres, y veremos como en todo momento, los ancianos de la comunidad se niegan a integrarse con otras formas de vida.

Todas estas dificultades de los primeros tiempos van a propiciar el encuentro entre nuestras protagonistas, Ida y Kitten, se volverán completamente inseparables desde el momento en que sus vidas se cruzan, y la joven Jane, aunque con menor protagonismo, será también alguien que formará de alguna manera parte de sus vidas.

El día a día de estos personajes en Nueva Zelanda estará lleno de aventura, de pasión, de amor, de venganza, de lucha, de infelicidad, de impotencia, de historia, de evolución, de cultura, de tradición, de convivencia… Mil y un temas que harán que las más de ochocientas páginas se lean en un suspiro por la magia con la que Sarah Lark consigue atraparnos de lleno en la historia desde la primera página.

Como decía al principio y si ya habéis leído más novelas de esta autora, el estilo y la estructura de la novela es el que encontramos en sus anteriores historias. Quizás, me ha llamado la atención que en esta ocasión la autora profundice más en los personajes masculinos de lo que había hecho en anteriores ocasiones, en las que se veía que daba prioridad siempre a las protagonistas femeninas. Por ejemplo,en esta ocasión el personaje de Karl tiene un carisma y una fuerza que nos conquista desde el primer momento, y si logramos comprender a Ida en algún momento es sólo porque logramos verla a través de los ojos de Karl. Es emocionante ver cómo este joven al que la vida no ha regalado nada se hace así mismo, como tiene la inteligencia suficiente para darse cuenta de la importancia de aprender idiomas,  de qué oficios pueden darle una mejor vida en su nuevo país y buscarse la vida esté dónde esté. Es admirable y a veces poco creíble la paciencia que tiene con Ida, que por mucha cabeza que tenga para ciertas cosas una no se puede comprender que aguante lo que aguanta esta mujer a lo largo de toda la novela, sobre todo una vez que ya no tiene los ojos reprobatorios de su padre tan cerca como para reprocharle todos y cada uno de sus actos.

De las protagonistas femeninas, me quedo con Kitten (Cat), aunque también me voy a desquitar un poco con su personaje en un spoiler que pondré una vez finalizada la reseña, ya que necesito desahogarme al respeto, y con Jane, que me ha hecho reír un montón y a la que sí que he visto como alguien realmente inteligente, no sólo por sus conocimientos sino por cómo los utiliza para vivir la vida que ella que quiere y que le hace feliz.

De nuevo con lo que más he disfrutado ha sido empapándome de la isla: de su historia, de sus tradiciones, de su cultura, de las diferentes formas de vida existentes entre sus colonos (ingleses, franceses, alemanes),de conocer las diferencias que existen entre la isla norte y la isla sur, y sobre todo seguir aprendiendo más y más de la apasionante cultura maorí, que no dejan de asombrarme por lo avanzados y  tolerantes que eran para la época, especialmente en lo que se refiere a respetar y tratar a las mujeres como iguales.

Así que amantes de las aventuras, de la historia, del amor, de las diferentes culturas… no dudéis en sumergiros de nuevo en este emocionante viaje hacia “La estación de las flores en llamas”, porque estoy segura que sus colores, sus sonidos, sus paisajes, sus sabores…lograrán conquistaros.



SPOILER – Leer sólo si se ha leído la novela
He decidido escribir esta especie de spoiler porque necesitaba desahogarme y gritar a los cuatro vientos lo mal que me ha sentado la actitud de Ida y la de Cat tras la violación a la que la somete Ottfried. Estaba encantadísima con la novela, me estaba gustando muchísimo, pero a partir de la violación, de que decidieran seguir viviendo con él y aguantando todo lo que aguantaron, se me puso un nudo en el estómago que me reconcomía por dentro… Podía esperármelo de Ida, ¿pero Cat?¿Cómo no coge el cuchillo y acaba con él a la primera de turno?Y más cuando se van los tres solos, tienen mil y una oportunidades para acabar con la vida de ese animal, y me habría parecido una reacción mucho más acorde con el personaje de Cat que la reacción que tiene de seguir viviendo los tres como si nada hubiera pasado… Sé que la historia está montada así, pero insisto en que fue para mí una reacción poco creíble.

También quiero dejar constancia de un error que encontré en la novela y que me extraña que no se haya corregido : cuando Ida se encuentra con Cat y la rescata con su carro las dos actúan como si nunca antes se hubieran visto y como si no se conocieran , sin embargo, no sólo se habían visto, sino que habían intercambiado incluso algunas palabras en la tienda de los Partridge, cuando Chris lleva a Cat para conseguir algo de ropa para ella tras lograr escapar de la tribu maorí que lo tenía retenido. Creo que no habría alterado para nada la historia reconocer que ya se habían ido antes y estaría mejor solucionar este pequeño error.





Enlaces al resto de las novelas de la autora : 

TRILOGÍA DE LA NUBE BLANCA

"EN EL PAÍS DE LA NUBE BLANCA" http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2011/11/en-el-pais-de-la-nube-blanca.html

"EL GRITO DE LA TIERRA" http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2013/01/el-grito-de-la-tierra.html

"LA CANCIÓN DE LOS MAORÍES" http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2012/03/la-cancion-de-los-maories.html

SAGA CARIBE 

"LA ISLA DE LAS MIL FUENTES"  http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2013/04/la-isla-de-las-mil-fuentes.html

"LAS OLAS DEL DESTINO" http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2013/12/las-olas-del-destino.html

TRILOGÍA KAURI

"HACIA LOS MARES DE LA LIBERTAD" http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2014/08/hacia-los-mares-de-la-libertad.html

"A LA SOMBRA DEL ÁRBOL KAURI" 
http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2015/02/a-la-sombra-del-arbol-kauri.html

"LAS LÁGRIMAS DE LA DIOSA MAORÍ"  http://www.loslibrosyyo.blogspot.com.es/2015/05/las-lagrimas-de-la-diosa-maori.html


sábado, 2 de mayo de 2015

LAS LÁGRIMAS DE LA DIOSA MAORÍ

              “Las lágrimas de la diosa maorí”  de Sarah Lark

Con esta novela, Sarah Lark cierra la trilogía Kauri en la que nos lleva de nuevo hasta Nueva Zelanda, la última saga escrita por la autora y que comienza con “Hacia los mares de la libertad” y continúa con “A la sombra del árbol Kauri”.

Tal y como ya nos tiene acostumbrados a sus seguidores, encontramos una estructura que nos resulta muy conocida, ya que tanto todas las series como las trilogías de la autora, son sagas familiares en las que cada libro está protagonizada por los descendientes o las siguientes generaciones de los personajes que conocimos en la novela anterior.

También, siguiendo un patrón que ya nos resulta familiar, son siempre dos mujeres las que llevan el peso de toda la historia, aunque esta vez, la novela me ha parecido más coral que en anteriores ocasiones, ya que son varios los personajes en los que se centrará la trama dependiendo de la parte del libro en la que nos encontremos.

En esta ocasión, las principales protagonistas son Atamarie, la hija de Matariki y Roberta, la hija de Violet que se casó en segundas nupcias con Sean Coltrane. Tanto Lizzie como Kathleen, las protagonistas del primer libro de la trilogía continúan con vida y aparecerán a lo largo de la novela, especialmente Lizzie que tendrá que lidiar con los problemas amorosos que afectarán seriamente a las vidas de sus hijos Kevin y Patrick.

Kevin, romperá un poco con el patrón al que nos tiene acostumbrado Sarah Lark, ya que en esta novela su papel será uno de los principales, y no es habitual que un protagonista masculino adquiera tanta relevancia en las obras de esta autora. Con Kevin, viajaremos hasta Sudáfrica y viviremos y conoceremos de cerca la guerra de los bóers : se nos explican muy bien las causas que hicieron que estallara este conflicto, las relaciones entre los bóers, los ingleses y los nativos de Sudáfrica, nos adentramos en el calvinismo y sufrimos al leer sobre el racismo que corría por las venas de los colonos holandeses, visitamos y recorremos con Kevin como médico los campos de refugiados tras la contienda…una parte histórica la verdad bastante interesante, que no he podido disfrutar como me habría gustado al ser el Kevin un personaje al que tuve atragantado casi desde el mismo momento en que entró en escena, antipatía que no hizo más que ir en aumento a medida que iba avanzando en la lectura de esta novela.

En cuanto a las protagonistas femeninas, tampoco he logrado empatizar con ellas como me habría gustado, ni he notado la fuerza en ellas que suele caracterizar a los personajes femeninos de Sarah Lark. He sentido que tanto a Atamarie como a Roberta les faltaba algo, esa chispa, ese coraje y carisma que uno se esperaba encontrar.

Por una parte tenemos a Atamarie, que se convierte en la primera mujer que logra entrar en la Facultad de Ingeniería de Nueva Zelanda. Es una mujer muy inteligente que sueña desde niña con la posibilidad de volar. Atamarie es de las mejores estudiantes de su curso, y espera llegar algún día a construir un aparato con el que surcar el cielo. En su camino hacia su sueño, se encuentra con Richard Pearse, un personaje que existió en realidad y del que se dice que consiguió volar poco antes de que lo hicieran los hermanos Wright en Estados Unidos, sin embargo fueron ellos los que saltaron a la fama mundial.

No me ha gustado nada de nada la relación entre Richard y Atamarie, no he entendido en ningún momento la devoción que una mujer tan inteligente como ella podía sentir por alguien que, por muy brillantes ideas que tuviera, carecía de pasión, de alegría, de seguridad, de ilusión… Un personaje que trasmite tristeza cada vez que aparece, un personaje sin vitalidad, obsesionado, traumatizado y con un miedo atroz al fracaso que le impide triunfar en la vida. Pero Atamarie, en vez de luchar ella misma por su sueño, se vuelca completamente en Richard, intentando en todo momento que él consiga lo que ella lleva soñando toda su vida….Pero, ¿por qué? Si además él apenas se muestra agradecido en ningún momento…Con todo lo que lucharon y lo mucho que disfruté con las increíbles mujeres como la madre de Atamarie en la anterior novela, en ésta los personajes femeninos hacen cosas que logran sacar a una de quicio….

Roberta, íntima amiga de Atamarie, será la otra protagonista de la novela. Roberta decide hacerse maestra, y durante la mayor parte del libro se nos presenta como un personaje tímido, inseguro y obsesionado con conseguir el amor de Kevin Drury, el tío de Atamarie, que es un poco mayor que ellas. Se pasará prácticamente toda la novela corriendo detrás de Kevin, quien dicho sea de paso, la ignora por completo, ya que para él seguirá siendo toda la vida la amiga mona de su sobrina pequeña. Así que tampoco me ha gustado el personaje de Roberta, ya que en vez de ser una mujer luchadora o innovadora en su profesión, o de intentar llevar y disfrutar de una vida independiente, su cabecita se dedica prácticamente todo el tiempo a planear y planificar la forma de hacer que Kevin Drury se fije en ella, por lo que me ha parecido muy triste que una mujer pierda el tiempo de esa manera…

No ha sido este el cierre a la trilogía que yo esperaba la verdad…Para mí, este ha sido el libro de todos los escritos por la autora cuya trama me ha parecido más aburrida, tanto por la falta de fuerza en los personajes femeninos como por el argumento, que no me ha parecido tan emocionante ni atrapante como en otras ocasiones…

Como puntos positivos tengo que mencionar como ya he dicho anteriormente que me ha gustado conocer de cerca un poquito más sobre la guerra de los bóers, también la parte tocante a la cultura maorí me sigue resultando de lo más atractiva, pues en cada novela aprendo más sobre ellos y cada vez me resultan más apasionantes sus tradiciones, sus costumbres, sus leyendas, su historia y su estilo de vida. También debo decir a su favor, que como es habitual en sus novelas, a pesar de las 800 páginas la lectura resulta ágil en todo momento y el libro se lee enseguidita, aún siendo el argumento un poquito más aburrido que en otras ocasiones.


Quizás las sufragistas neozelandesas dejaron el listón muy alto y por eso ahora la novela no ha cumplido mis expectativas, no obstante, tengo que decir que pasar unos días en Nueva Zelanda rodeada de la mágica cultura maorí resulta siempre de lo más reconfortante, por lo que a los seguidores de la autora estoy convencida de que esta novela les resultará, como mínimo, entretenida.


Os dejo los enlaces a todas las novelas de Sarah Lark que tengo reseñadas en el blog:

TRILOGÍA DE LA NUBE BLANCA


SERIE CARIBE 


TRILOGÍA KAURI 

3. Las lágrimas de la diosa maorí

lunes, 9 de febrero de 2015

A LA SOMBRA DEL ÁRBOL KAURI

                        “A la sombra del árbol kauri” de Sarah Lark

Segunda parte de la nueva trilogía que Sarah Lark comenzó con “Hacia los mares de la libertad”, en la que nos lleva a disfrutar una vez más de la apasionante cultura maorí y de los increíbles paisajes neozelandeses.

Volvemos a reencontrarnos con los protagonistas de la anterior novela unos diez años después. Recordamos a Llizzie y Michael, que viven feliz y cómodamente junto con sus hijos, y también volvemos a encontrarnos con Kathleen y el reverendo Peter Burton, quienes también han encontrado por fin la felicidad y la tranquilidad que tanto ansiaban.

En esta novela, como ya es habitual en las sagas de Sarah Lark, serán los hijos de los personajes del libro anterior los que se encarguen de protagonizar la historia.

En esta ocasión, por lo tanto, tenemos por una parte a Matariki, hija de Lizzie y Michael, aunque como recordaréis es en realidad hija biológica de Kahu Heke, el jefe tribal con el que Lizzie había mantenido una relación. Matariki, es una joven que ha crecido empapándose de la cultura maorí, amando y respetando sus orígenes y tradiciones, a pesar de llevar un estilo de vida propio de una pakeha, y como tal, sus padres, deciden enviarla a un selecto y exclusivo internado en el que esperan que se convierta en una mujer culta y de provecho. A pesar de no adaptarse lo que se dice especialmente bien a su nuevo centro de estudios, Matariki no se siente intimidada ni acobardada por la mayoría de compañeras que la menosprecian por el color de su piel y por llevar sangre maorí en sus venas. Para Matariki, esto es un orgullo, y convive ignorando a aquellas que pretenden humillarla, pasando todo el tiempo que le es posible al aire libre disfrutando de su caballo… Será en uno de estos paseos, cuando Matariki se halle descansando en una bonita playa desierta donde suele refugiarse para sentirse en paz, que dos hombres maorís la secuestren para llevarla a la isla norte donde su verdadero padre la reclama para que ejerza como la princesa maorí que es y continúe su lucha para liberar a su pueblo…

Este secuestro cambiará la visión de la vida de Matariki, descubrirá la verdadera esencia de la cultura maorí y una nueva forma de lucha pacifista que la encandilará por completo hasta el punto de decidir formar parte activamente de dicho acontecimiento histórico. Este secuestro hará que también acabe conociendo el amor y la pasión, un amor que la cegará de tal forma que llegará incluso a borrarle por momentos toda la sensatez e  inteligencia  de las que había hecho gala hasta el momento…Menos mal que finalmente abre los ojos y recuperamos a la Matariki decidida y con carácter que estuvimos a punto de perder…

Por otra parte tenemos a Kathleen y Peter Burton, que junto con su hija Heather (la hija que Kathleen había tenido con Ian Coltrane, su anterior marido) se dirigen a Inglaterra para solucionar un tema de herencia por parte de Peter. En su viaje, aprovecharán para visitar a Colin Coltrane (el otro hijo de Kathleen), que como había sido la oveja negra de la familia lo habían enviado a Inglaterra para intentar que el ejército inglés domase su difícil carácter. El encuentro con Colin es mucho más agradable de lo que esperaban, aunque hay algo que hace que la familia siga sin poder fiarse de él completamente, por lo que cuando les anuncia que está pensando en volver a Nueva Zelanda como parte del ejército británico, su madre en vez de alegrarse parece predecir la tormenta que su vuelta a la isla provocará en sus vidas…

El viaje a Inglaterra de los Burton, le sirve a la autora para introducir a una nueva familia en la historia, la familia Paisley, cuya hija mayor Violet se convertirá en una de las protagonistas indiscutibles de la novela que hoy nos ocupa. Hija y hermana de mineros que se gastan todo lo que ganan en alcohol, tras la muerte de la madre y para poder conservar una herencia que podrían perder, toda la familia decide poner rumbo a Nueva Zelanda de la que la familia Burton tan bien les ha hablado. Lo que en un principio se presentaba ante Violet como el paraíso con el que siempre había soñado, se convertirá para ella en la peor de las pesadillas, y su día a día desde su llegada a la isla será de lo más terrible y dramático, parece que nada logra ponerse de parte de esta pobre niña que lleva sobre sus hombros el peso de toda una familia, una niña que por desgracia tendrá que hacerse adulta demasiado rápido, una niña que a pesar de todas las dificultades que la vida pone en su camino lucha con uñas y dientes por salir adelante, por aprender a leer, por formarse, por intentar hacer todo lo posible por poder llevar algún día una vida un poquito mejor de la que le ha tocado vivir.

Una vez más Sarah Lark carga todo el peso de la novela en los personajes femeninos, y en esta ocasión, la fuerza y lucha de las mujeres por emanciparse, por hacerse valer, por luchar por sus derechos es explotada al máximo, ya que en la novela vivimos muy de cerca el movimiento sufragista en Nueva Zelanda, que como ya sabéis, fue el primer país en el que las mujeres consiguieron el derecho al voto (1893), convirtiendo así a este lejano país en la colonia más progresista del mundo, igualando los derechos de hombres y mujeres, y también de colonos y maorís.

La lucha de las sufragistas femeninas en Nueva Zelanda fue un camino muy difícil y me ha encantado acompañarlas en su batalla, en sus asambleas, en sus recogidas de firmas… Siempre he dicho que uno de los momentos históricos en los que me habría encantado haber participado sería en la lucha por el derecho al voto de la mujer, así que comprenderéis lo muchísimo que he disfrutado con esta parte de la novela.

La mujer en esta nueva entrega de Sarah Lark lucha por su libertad más que en ninguna de sus otras historias, aquí vemos mujeres que viven el amor y su sexualidad como les da la real gana, que luchan por formarse, por aprender, por ser independientes, por poder emanciparse del hombre en todos los sentidos…Mujeres orgullosas, muy seguras para la época que les tocó vivir, con las ideas muy claras y con el único objetivo de ser dueñas de sus decisiones y de sus propias vidas.

Además de la temática del sufragio femenino que tiene mucho peso en la novela, son otros muchos los temas que vamos a poder disfrutar al lado de nuestros protagonistas: la construcción del ferrocarril, el mundo de las carreras de caballos, la pintura de finales del siglo XIX en la vieja Europa a la que viajaremos de la mano de Heather Coltrane, las humillaciones y vejaciones que recibían las mujeres sólo por el hecho de ser mujeres, el mundo de las minas de carbón y de oro, y por supuesto muchísima información sobre las diferentes tribus maorís y la evolución que muchos de ellos están experimentando al adoptar las costumbres de los colonos que creen que les pueden beneficiar (ropas de abrigo, estudios, ciencia, medicina, leyes, escuelas…) , pero continuando amando sus tradiciones y sus formas de vida en las que por ejemplo demuestran que están mucho más avanzados que los blancos en cuanto a la igualdad entre sexos y el respeto entre hombres y mujeres.

Me sigo sorprendiendo a mí misma cada vez que un nuevo libro de Sarah Lark cae en mis manos por la velocidad a la que las páginas vuelan y se escapan entre mis dedos… Y es que a pesar de las 800 páginas de novela que uno tiene por delante, gracias al estilo sencillo, la prosa ágil y amena de la autora, a unos personajes que siempre logran ganarnos desde el primer momento y a un entorno de ensueño, hacen que la novela nos dure un suspiro, y nunca nos aburra volver a leer una historia con una estructura, que los que seguimos a la autora desde sus inicios, podemos decir que es de lo más previsible, pero también apasionante y encantadora.


Amor, historia, lucha, emancipación, principios, cultura, tradición…son algunos de los ingredientes que harán que una vez más los aficionados a este nuevo género conocido como landscape disfruten de lo lindo en el hermoso y lejano país de la Nube Blanca.


lunes, 8 de diciembre de 2014

PASAJE A TAHITÍ

                        “Pasaje a Tahití “de Eva García Sáenz

Manacor, Mallorca, 1929 .Denis  es el primogénito de la familia dueña de la importantísima empresa de perlas de imitación Hugo Fortuny. Denis, acaba de perder a su padre, y como siempre ha sido su mano derecha, se posiciona claramente como firme heredero y gerente de la compañía. Sus tres hermanos menores, que nunca han visto con buenos ojos a su hermano, pues ya desde niño viajaba con sus padres y se dedicaba a “cosas de mayores” que a ellos para nada interesaban, tratan desesperadamente de buscar la manera de conseguir hacerle perder la fortuna que le corresponde… Así que, debido a las artimañas de sus hermanos, a la repentina desaparición de su madre y también a una curiosidad cada vez más incipiente por averiguar algo más acerca de su pasado y del de sus padres, pues son ya demasiadas las incógnitas que el caprichoso destino está poniendo en su camino, decide viajar a Tahití, pues algo en su interior le dice, que en aquel lejano paraíso, se encuentran todas las respuestas que está buscando…

París, 1889. Conocemos a los hermanos Hugo y Bastian Fortuny, llegaron a París buscando mejorar sus condiciones de vida después de haber perdido sus puestos de trabajo en Mallorca, que en aquellos días estaba viviendo la crisis del vidrio. Sin embargo, no será allí donde encuentren un lugar en el que crecer profesionalmente, sino que será en la ciudad de la luz donde tengan la ocasión de embarcarse en la que será la mayor aventura de sus vidas: Hugo y Bastian, que no tienen absolutamente nada, se dejan seducir por los encantos y promesas de una tierra idílica en la que les dicen que todo es posible, que lograrán hacer fortuna mucho más rápido que en el continente. Es así como deciden poner rumbo a Tahití, trabajando en el barco que les llevará a su destino para poder costearse el carísimo pasaje. Será allí, en el Oceanien, el lugar en el que conocerán a la que será la tercera protagonista de nuestra historia: la joven Laia Kane, hija de un cónsul corrupto de Menorca, que se ve obligado a abandonar la isla con toda su familia para poder seguir ejerciendo labores diplomáticas en los mares del sur.

Sin embargo, cuando llegan a Tahití, las dos familias tendrán que enfrentarse a una realidad mucho más dura que la que esperaban, tendrán que empezar desde cero y luchar duramente para lograr salir adelante. Aunque las diferencias entre Hugo y Bastian son más que evidentes desde el mismo instante en que los conocemos, no sólo por su físico, sino por sus distintos caracteres, será al llegar a la isla cuando presenciemos las verdaderas formas de ser de cada uno de ellos: cómo deciden buscarse la vida, cómo deciden integrarse con los nativos, cómo deciden sentir, saborear y vivir el día a día.

Como se puede ver, la estructura de la novela está planteada desde dos marcos temporales perfectamente integrados a lo largo de toda nuestra lectura. Los capítulos referentes a la época más pasada (desde el año 1889) están contados en primera persona por Bastian y por Laia, y los capítulos relativos a la actualidad (1930) están contados desde el punto de vista de Denis, pero utilizando un narrador en tercera persona. A pesar de la complejidad que podrían suponer estos saltos temporales hechos a lo largo de una novela, me ha sorprendido la manera en que la autora consigue que parezca que ha hecho algo de lo más sencillo, por la sutileza empleada en todos los cambios de época que experimenta el lector a lo largo de las páginas.

Son muchos los temas que toca la novela, y todos ellos son tratados con gran minuciosidad y precisión, demostrando así que la autora ha tenido que llevar a cabo una gran tarea de documentación para poner ante nosotros mucha de la información que contiene el libro.

En primer lugar, estamos ante una novela de sagas familiares con grandes secretos del pasado que se irán desvelando a medida que avanzamos nuestra lectura, y que consiguen atrapar al lector desde la primera página: hay grandes secretos, misterios, y también muchas verdades silenciadas que irán viendo poco a poco la luz ante nuestros ojos. Es también una novela de paisaje, pues la idílica y paradisíaca isla de Tahití en la que transcurre la mayor parte de la novela, consigue convertirse también en protagonista del libro por su indiscutible belleza, que logra escapar de cada página y de cada párrafo. Por supuesto que estamos ante una historia de amor, una gran historia de amor, de esas que tanto duelen, que desgarran el alma, un amor visceral, pasional, que no entiende de normas ni de ataduras, un amor de esos que todos saben desde el principio, que no va a ser fácil, pero esa gran dificultad es la que también le proporciona gran parte de su encanto.

Los temas que acompañarán esta saga familiar llena de amor en un exótico paisaje serán principalmente el cultivo de las perlas y la pesca de las ostras, un mundo que me ha parecido apasionante y del que apenas nada conocía. La vida social y política del Tahití de la época está también reflejada de manera magistral en la novela: sus costumbres, sus revueltas, sus creencias, sus ritos…

Uno se siente en todo momento con los pies en la isla y cuesta tener que salir de sus hermosos paisajes y de sus cálidas aguas para volver a la cruda realidad. Otro punto que me ha sorprendido y encantado, fue acompañar a Bastian en su viaje a Japón y poder conocer tan de cerca la forma de vida de las amas, las buceadoras  japonesas, profesión completamente desconocida para mí que ha logrado maravillarme con esa perfección y delicadeza tan propia de los nipones.

En cuanto a los personajes, todos están creados con gran maestría, pero es inevitable sentirse cautivado por Bastian desde que lo conocemos: toda la novela gira en torno a su personaje, nos conquista con la nobleza de su corazón, de sus sentimientos, por su manera de querer vivir la vida, simplemente con lo indispensable para sobrevivir, valorando la amistad, la tranquilidad, la paz, muy por encima del dinero. Bastián es un ser único, complicado, eso sí, pero lleno de pasión, de fe en sí mismo, de buenos principios y de amor.

Tengo que resaltar también lo mucho que me ha gustado el estilo narrativo de la autora: una prosa elegante, cuidada, trabajada, llena de sensibilidad y de delicadeza, que no se ve en la necesidad de recurrir a un lenguaje ostentoso para demostrar la gran calidad que posee como narradora.


Llegado a este punto ya sólo me queda deciros que tenéis que sacaros vuestro “Pasaje a Tahití” sí o sí, pues es una de esas historias que entretienen , que se saborean y se disfrutan desde la primera página. Un paisaje de ensueño que envuelve una cuidada novela llena de amor, de secretos familiares y de lucha por seguir adelante en esta vida tan dada a ponernos obstáculos en nuestro camino.


domingo, 17 de agosto de 2014

HACIA LOS MARES DE LA LIBERTAD

                       “Hacia los mares de la libertad” de Sarah Lark

Irlanda, 1846.El pueblo irlandés está atravesando una época realmente difícil en la que el hambre, la pobreza y las malas cosechas son una constante en el día a día de las gentes del lugar, debido principalmente a la famosa crisis de la patata.

 La joven y hermosa Mary Kathleen trabaja como doncella en la gran casa del administrador de las tierras del lord inglés, y vive un apasionado primer amor con un joven aparcero llamado Michael Drury, a quien sus padres no ven con buenos ojos, debido a las actividades ilícitas que suele llevar a cabo toda la familia del chico… Como fruto de ese intenso amor, Kathleen queda embarazada, lo que asusta realmente a la pareja por las pocas posibilidades que tienen de salir adelante en el país que los vio nacer. Michael, decide robar unos sacos de cereales al administrador para vendérselos a una destilería clandestina de whisky oculta en las montañas; con el dinero que consiga, pretende comprar pasajes de barco para su amada y para él, ya que sueña desde hace tiempo con iniciar una nueva vida en América, la tierra de las oportunidades, en la que toda su familia pueda vivir sin penurias y con todas las comodidades y tranquilidad que se merece cualquier ser humano.

Sin embargo, los sueños de Michael se verán truncados cuando se descubre que él ha sido el autor del robo en la casa del señor, por lo que es apresado, juzgado y sentenciado a abandonar el país y a convertirse en uno de los presos con los que, en aquella época, se pretendía colonizar la Tierra de Van Diemen (la actual Tasmania) así como Australia.

Kathleen se hunde cuando se entera del destino que le espera al padre de su futuro hijo…Sabe lo que le ocurrirá cuando sus padres descubran que está en estado y que Drury es el padre de la criatura…También sabe lo duro que será afrontar las críticas de las gentes del pueblo por haberse quedado embarazada con sólo 16 años y sin estar casada… Así que, tras el enfado descomunal de su familia, los ánimos parecen calmarse un poco cuando un tratante de caballos del lugar llamado Ian Coltrane propone matrimonio a Mary Kathleen, aceptando incluso como suyo, al niño que ésta lleva todavía en el vientre… A Mary Kathleen la obligan a casarse y a abandonar su tierra acompañando a Ian Coltrane hasta la lejana Nueva Zelanda, lugar en el que pretende empezar una nueva vida. Al principio Kathleen cree morir cuando se entera de que tiene que abandonar el país, ¿cómo va a encontrarla Michael cuando vuelva a por ella tal y como le prometió? No obstante, cuando ve en un mapa la cercanía que existe entre Nueva Zelanda y las tierras a las que el joven Drury ha sido deportado, se sentirá un poco más reconfortada y esperanzada de que tal vez, estando más cerca de Michael, a él le resulte más fácil llegar a ella…

Paralela a la historia de Kathleen, conocemos a la que será la segunda protagonista femenina de la novela, la joven londinense del Cheapside Lizzie Owens. A Lizzie la vida no la ha tratado nunca bien, huérfana y criada en las calles, empezó demasiado pronto a ejercer la prostitución como único medio para poder llevarse algo de comer a la boca cada día… Creció mintiendo, robando y prostituyéndose, y aún así, todavía tiene frío y hambre cada día…Una mañana, en la que el hambre es mucho más potente que su razón, decide ir a la panadería, pedir un pan y unos bollos y llevárselos sin pagar por ellos…Intenta escapar, pero es detenida, y aunque ha robado muy poco y sólo porque necesitaba comer para sobrevivir, es juzgada y sentenciada a abandonar el país y a convertirse en una de las prisioneras con las que el imperio británico pretende colonizar sus nuevas tierras en la lejana Australia… 

Lizzie es embarcada en un enorme barco que la llevará a un destino completamente desconocido para ella, en el que casualmente también viaja Michael Drury… Lizzie se convertirá en el ángel guardián del joven irlandés desde el mismo momento en que se conocen, y serán muchas las veces que Lizzie tendrá que ayudar a Michael a salir adelante y a conseguir lo único que le obsesiona en la vida: volver junto a su amadísima Mary Kathleen y el hijo de ambos… ¿Logrará encontrarlos algún día?

Tengo que decir que me ha encantado volver a Nueva Zelanda de la mano de Sarah Lark. Disfruté mucho con su primera trilogía de la Nube Blanca y aunque con su saga del Caribe también me hizo disfrutar de las éxoticas islas de Jamaica y la Española, la verdad es que considero que es en Nueva Zelanda donde esta autora logra crear una magia especial entre el entorno, el lector y la historia.

A pesar de la repetición de escenario y de que la historia recae principalmente en la figura de dos protagonistas femeninas como en la anterior trilogía, tengo que decir que a mí la novela me ha resultado realmente entretenida, me han encantado los personajes principales y las aventuras y desventuras de las que nos hacen partícipes a través de las 700 páginas que componen la novela.

Me ha parecido realmente interesante cómo la escritora nos sumerge en la situación económica y social de Irlanda de mediados del siglo XIX, ver cómo utilizaron a los presos para colonizar las nuevas tierras de Australia y de Tasmania, cómo era el viaje de éstos en los barcos y lo que les esperaba al llegar al lugar en el que cumplirían su condena. Igual de emocionante resulta ver de cerca el terrible trabajo que llevan a cabo los cazadores de ballenas, los buscadores de oro, los pastores y esquiladores de ovejas y cómo las nuevas comunidades de estas nuevas colonias, van creciendo a pasos agigantados hasta convertirse en verdaderas ciudades que fácilmente podrían estar en el viejo continente.

La autora de nuevo nos lleva a vivir muy de cerca las costumbres y ritos de los maoríes, aprendemos muchísimo más sobre su forma de vida, su espiritualidad, su relación con los dioses y la naturaleza y también sobre las diferencias que existen entre los maoríes de la Isla Norte y la Isla Sur, y en especial, de cómo van evolucionando y adoptando cada vez más algunas de las costumbres de los pakeha (los blancos). También es interesante ver cómo algunos de nuestros protagonistas deciden irse quedando con una mezcla de lo mejor de la religiosidad de estas dos culturas que están destinadas a entenderse, a convivir y a complementarse.

En lo que se refiere a los personajes, Sarah Lark vuelve a crear de nuevo unos magníficos perfiles, especialmente los femeninos, que nos harán disfrutar mucho más de nuestra historia. Mary Kathleen, conocerá en su nueva tierra a la que será otro de los pilares de la novela, su vecina, la singular, divertida y llena de vida Claire Edmunds. Claire y Kathleen se complementarán y juntas sacarán lo mejor de sí mismas, madurarán, evolucionarán y lucharán por salir adelante y principalmente por ser felices.

Me encanta la fuerza, la decisión, la audacia, el valor y la inteligencia con la que Sarah Lark pincela a sus mujeres protagonistas.

Lizzie ha sido mi favorita, sin lugar a dudas, por su manera de vivir la vida, por hacer siempre todo lo posible por salir adelante y por lograrlo todo siempre por ella misma, por ser una luchadora nata y por atreverse con todo y con todos, a pesar de que muchas veces nos duela que tenga que hacer muchas de las cosas que se ve obligada a hacer para lograr sus objetivos… Claire la sigue muy de cerca en mi lista de favoritos por lo mucho que me ha hecho sonreír con sus ocurrencias y sus salidas , ha sido todo un placer conocerla la verdad. En cuanto a los protagonistas masculinos, tengo que mencionar al reverendo Peter Burton que verdaderamente es el mejor de todos los hombres que aparecen en la novela : su visión moderna de la religión, sus ansias de avanzar con los tiempos, sus ganas de ayudar a los más desfavorecidos y sobre todo de ayudar de manera práctica a aquellos que más lo necesitan, y sobre todo, su manera de tratar a la mujer como la igual que es, cosa que no hacían prácticamente ninguno de los hombres de la época.

Con Kathleen fui atravesando varias etapas en lo que a empatía se refiere… Es cierto que sus circunstancias personales van a ser realmente duras a lo largo de su vida, pero habrá varias ocasiones en las que no entendemos en absoluto su incomprensible manera de actuar y de comportarse… Sin embargo, cuando está al 100% y vemos a la Kathleen en estado puro, esa sí que me gusta y es un auténtico placer acompañarla y escucharla.

Así que si sois aficionados al género estoy convencida de que disfrutaréis mucho otra vez con esta nueva saga de Sarah Lark. A mí no me ha decepcionado en absoluto, la lectura me ha resultado entretenida, agradable y muy ágil, el libro se lee la mar de rapidito y se pasan unos días estupendos en compañía de buenos personajes y amenas aventuras que conforman una bonita historia, ideal para la época en la que estamos en la que el ánimo siempre nos suele pedir lecturas un poquito más ligeras.


No me digáis que no os apetece volver a disfrutar de los hermosos paisajes de Nueva Zelanda y de las singulares costumbres de sus maoríes…os garantizo que los personajes de la novela de hoy os harán vivir de cerca una historia realmente bonita.


Os dejo los enlaces a las anteriores novelas de la autora por si os apetece leer las reseñas y comentarlas:

TRILOGÍA DE LA NUBE BLANCA 


SAGA CARIBE



sábado, 15 de marzo de 2014

EL PUERTO DEL PERFUME

                         "El puerto del perfume" de Elizabeth Ming


La novela de hoy comienza con una cuidada nota de la autora en la que nos da una precisa y concisa descripción del contexto histórico y del marco espacial en el que va a situar su historia, para que el lector entienda perfectamente, muchos de los acontecimientos que tendrán lugar en el libro. La trama principal va a desarrollarse en Hong Kong, a principios de la década de 1850.Hong Kong, era una de las colonias más importantes para el Imperio Británico en la época, y la gran demanda de productos chinos en el continente, especialmente de té y porcelana, causaron un problema de déficit en la economía británica debido al gran gasto de plata. ¿Cómo lo solucionaron los británicos? Vendiendo opio ilegalmente. Nos encontramos en el período de entreguerras, las famosas Guerras del opio: Los emperadores, viendo los estragos que dicha sustancia estaba ocasionando entre su población, comienzan una guerra contra la droga y para evitar su entrada en el país, reaccionan cerrando muchos de los puertos que comerciaban con el exterior, siendo conscientes de toda la problemática que este cierre al exterior traerá consigo. 

Una vez que se nos ha situado temporal y espacialmente, comienza nuestra historia:

Sally Evans, es una joven de Bristol, Inglaterra, de 17 años, que ha tenido la gran suerte de crecer rodeada de arte e intelectuales. Hija del pintor Theodore Evans, un hombre bohemio, aventurero y soñador, pasó su infancia viajando por diversos países y codeándose con todo tipo de personas relacionadas con el mundo del arte y la cultura, lo que le ha proporcionado una visión del mundo y de la vida muy diferente a lo que establecían las "normas sociales" de la época, así como amplios conocimientos sobre diferentes temas. Sally perdió a su madre cuando era muy pequeña, y su padre todavía no ha sido capaz de contarle lo que la llevó a la muerte, ni se siente con fuerzas de hablarle con detalle de su figura materna... Siempre le dice que cuando sea adulta, le contará toda su historia....

Ahora llevan una temporada en Bristol, y Sally, que a pesar de haber tenido una infancia tan poco convencional que le ha hecho convertirse en una joven muy culta, nos sorprende al desvelar que lo que más desea es ser presentada en sociedad y encontrar un buen marido, que necesita estabilidad en su vida y sueña con dejar de viajar de un lado para otro y quedarse definitivamente en su casa de Inglaterra... ¿Cómo puede una chica tan privilegiada intelectualmente tener unos ideales tan simples y superficiales?

Un día, su padre llega a casa emocionado e ilusionado, y le comunica que en breve iniciarán una nueva aventura muy lejos de allí: le han ofrecido ser el retratista de los miembros de la Compañía Británica de las Indias Orientales, por lo que se marchan a vivir a Hong Kong, donde tiene la esperanza de establecerse ya definitivamente. Le promete a su hija que allí la presentará en sociedad y que hará lo posible por ayudarla a encontrar el marido con el que tanto sueña....

Es así, como una mañana de 1851, Sally y su padre comenzarán la que sin que ellos lo sepan todavía, se convertirá en la aventura de sus vidas. Durante la travesía Sally conocerá a algunas de las personas que forman parte de la sociedad británica que vive en Hong Kong, hará buenas amistades, como la encantadora e inteligente Zora, e intentará que la insoportable y presumida Mary Ann Lockhart la incluya en su íntimo círculo de amistades a su llegada a la colonia, pues se ha dado cuenta de que esta indeseable jovencita es la llave a las mejores fiestas y a las más importantes personas de la sociedad de Victoria, la ciudad de Hong-Kong en la que vivirán.

Será también durante la travesía, cuando Sally descubra una carta entre los documentos de su padre, que le hará sospechar de los verdaderos motivos por los que el pintor se dirige a Hong Kong... No entiende demasiado bien lo que la misiva dice, pero sí que es consciente de que algo importante se esconde tras sus palabras... ¿Qué puede ser lo que su padre le está ocultando?¿Cuáles son los verdaderos propósitos de su viaje?

Tras su llegada a Victoria, Sally comenzará a tener la vida con la que tanto había soñado: empezará a asistir a fiestas, será presentada en sociedad, tendrá un grupo de amigas con las que hablar de vestidos y bailes, conocerá el amor.... Mientras ella disfruta y se divierte, nosotros nos daremos cuenta de que se está volviendo cada vez más superficial, y observamos cómo sus actos, no se corresponden en muchas ocasiones con sus verdaderos pensamientos y sentimientos. 

Sin embargo, un acontecimiento de lo más trágico y dramático, está a punto de tener lugar. Será este suceso, el que ayude a que poco a poco Sally vuelva a ser la hija a la que su padre crió y educó de manera inteligente y bohemia; Sally se dará cuenta de que aquella misteriosa carta que había encontrado en el barco encerraba muchos más secretos e intrigas de los que ella se podía imaginar en un primer momento, ahora que se ha abierto la caja de Pandora, Sally no se detendrá hasta descubrir toda la verdad.

Como podéis observar tras haber leído el argumento de la novela, estamos de nuevo ante una landscape novel de las que tanto se habla últimamente, en especial desde que Sarah Lark se convirtió en  una de las pioneras en el género con su trilogía de la Nube Blanca.

Tenemos por lo tanto una joven protagonista femenina que está a punto de iniciar una travesía en barco que cambiará el destino de su vida para siempre. También cumple las características al desarrollarse en un entorno de lo más exótico como es Hong Kong y en una época en la que las mujeres inteligentes tenían que luchar con uñas y dientes contra las machistas normas de la sociedad en la que les había tocado vivir. Tiene su historia de amor, para darle el toque romántico propio de estas novelas, pero en este caso, el amor no es uno de los temas principales, ya que a pesar de que al principio va a ser uno de los ingredientes primordiales de la trama, poco a poco irá dejando de ocupar los primeros puestos en la lista para dejar paso a las intrigas, la resolución de un "misterio" y las aventuras como cuestiones principales.

Lo mejor del libro para mí ha sido conocer esta maravillosa y exótica ciudad más de cerca, conocer cómo vivían sus gentes, cómo convivían británicos y chinos en la época de las colonias, observar lo machistas que eran los colonos británicos y subirme por las paredes al ver cómo la mayoría de las mujeres lo consentían y callaban cuando escuchaban ciertos comentarios, aprender sobre la cultura china, sobre sus mujeres, sobre sus costumbres y tradiciones, profundizar en su idioma, visitar sus aldeas alejadas, adentrarnos en el mundo de las casas del distrito de las flores de humo (o casas de entretenimiento donde viven las cortesanas) y poder empaparme de un poquito de lo mucho que esta civilización milenaria tiene para contar. 

También me ha encantado ver la evolución de Sally; si al principio es cierto que cuando llega a Hong Kong tiene reacciones que consiguen que queramos gritarle por pensar así después de la educación en valores basados en la libertad y en la independencia en los que ha sido criada, también hay que decir que su evolución página tras página es asombrosa, y que poco a poco va convirtiéndose en la joven llena de valores que esperábamos, llegando a pronunciarse en muchas ocasiones como habíamos deseado que lo hiciera en capítulos anteriores y que consiguen que digamos que por fin estás actuando como tiene que hacerlo.

Si os gustan las novelas de este género, esta es una de las más entretenidas que he leído, sobre todo porque la parte de intriga no me la esperaba para nada y está muy bien llevada, tanto en su planteamiento, como en su desarrollo como en el desenlace, con un ritmo de suspense que va in crescendo a medida que avanza nuestra lectura. Me ha gustado que la trama de misterio y aventuras tuviera más peso que la romántica, pues eso consigue que sea diferente al resto de novelas de este tipo y le dé un toque de lo más original. La novela se lee muy rápido, pues la narrativa de la autora es ágil, sencilla y dinámica, consigue hacernos respirar el ambiente del Hong Kong del siglo XIX y hacernos vivir una historia de lo más interesante.

Y vosotros,¿sois aficionados a las landscape novels?¿Vais a animaros con esta nueva propuesta dentro del género?


lunes, 9 de diciembre de 2013

LAS OLAS DEL DESTINO

                                “Las olas del destino” de Sarah Lark

Con el frío que está haciendo estos días, resulta de lo más agradable sumergirse de nuevo en esta saga, en la que Sarah Lark nos lleva hasta el Caribe, cuyo cálido clima e idílicos paisajes, fácilmente se contagian y resultan casi tangibles en cada página que vamos leyendo.

Antes de continuar con la reseña de ésta, la segunda novela de esta serie, os aconsejo que para disfrutarla de verdad y entender el origen de todos y cada uno de los personajes que aquí van a aparecer, leáis el primer libro con el que se inicia esta saga “La isla de las mil fuentes” que estoy segura que los aficionados a la literatura romántica y a las landscape novels vais a disfrutar muchísimo.

Para aquellos que ya la hayáis leído, comienzo ahora la reseña de “Las olas del destino”

Nos encontramos en Jamaica, en 1753, en la plantación de Cascarilla Gardens, donde Nora y Doug Fortnam viven, por fin, felices tras todas las penurias a las que tuvieron que enfrentarse en la novela anterior.

Doug ha criado como una verdadera a hija a Deirdre, la niña que Nora tuvo con el esclavo Akwasi cuando éste la secuestró y la llevó consigo a las Blue Mountains, y la quiere tanto como a los dos hijos biológicos que ha tenido con su esposa.

Deirdre es ya una jovencita que está a punto de hacer su presentación en sociedad. Su belleza es espectacular, y sus padres son conscientes de que difícilmente ninguna otra joven en Jamaica pueda eclipsarla…Sin embargo, entre los hacendados, todos rumorean sobre el extraño origen de la joven, todos saben que es mulata, pues cuando Nora volvió de las montañas ya la tenía, y nadie quiere que sus hijos mezclen su sangre con la sangre de una mestiza, medio hija de un esclavo, por muy hermosa que ésta sea. Así que, de manera muy sutil, los dueños de las plantaciones de la isla, evitan invitar a la joven Fortnam a las fiestas, para impedir que ningún joven heredero pueda caer rendido ante los encantos de la chica, y pretenda convertirla en su esposa algún día…

Los jóvenes, no obstante, beben los vientos por la pequeña de los Fortman, aunque a la joven Deirdre ninguno parece causarle la suficiente buena impresión como para enamorarse de él, a todos les encuentra “peros” y ninguno ha logrado que la chispa del amor se despierte en su todavía inexperto corazón.

Pero el día en que Cascarilla Gardens se ha engalanado para celebrar el fastuoso baile con el que Deirdre será presentada en sociedad, conocerá por fin, en sus propias carnes, el significado de lo que es el amor a primera vista y tendrá la gran suerte de ser correspondida.

La noche del baile, Deirdre conoce al joven doctor Víctor Dufresne, quien estando visitando a un amigo esos días en Jamaica, ha sido invitado al baile, pues es tradición llevar a los propios huéspedes a cualquier tipo de celebración que tenga lugar durante la estancia de los invitados.

Nada más verse, el amor surge entre ellos y desde ese mismo instante en que sus miradas se cruzan por primera vez, se vuelven inseparables.

Nora, consciente de los sentimientos que se comienzan a despertar en su hija, decide comenzar a investigar la procedencia del médico pues se da cuenta, de que es más que probable que algún día Víctor pida la mano de su pequeña.

Víctor procede de la isla de la Española (actual Santo Domingo y Haití), de la zona francesa de Saint Domingue. Su familia es una de las más acaudaladas de la región, pero él siendo contrario a la esclavitud y sintiendo una gran necesidad de ayudar a los demás, no ha querido continuar con la tradición familiar en la plantación de tabaco y café, y ha preferido irse a Europa a estudiar medicina, que es lo que realmente le llena. Una vez finalizados sus estudios, ha decidido volver a casa e instalar una consulta en la capital, donde espera vivir mucho más modestamente que a lo que sus padres lo han acostumbrado a lo largo de su vida.

Todo en Víctor parece perfecto para convertirse en el marido ideal que todo padre quisiera para su hijo: es apuesto, bondadoso, inteligente, la quiere con locura y procede de una buena familia.

Así que tras un breve noviazgo y todo el dolor de corazón que unos padres sienten al tener que separarse de una hija, pero siendo conscientes de que con el origen mulato de Deirdre difícilmente conseguiría contraer matrimonio en la isla, una preciosa boda se celebra en Cascarilla Gardens: preciosa y llena de amor.

Paralela a la historia de enamoramiento de Deirdre y Víctor (que es de esas tan bonitas que hacen suspirar…) se nos cuenta cómo va la vida de Jefe, en las islas Caimán. Jefe es el hijo que Akwasi tuvo con su otra mujer, Maánu, quien a su vez había sido doncella de Nora y que siempre había estado enamorada del esclavo. 

Tanto amor era el que sentía por él, que cuando éste fue desterrado de Jamaica, ella no dudó ni un momento, y lo siguió junto con su hijo hasta las islas Caimán, a pesar de que él seguiría siendo un esclavo toda la vida, y ella había conseguido el salvoconducto que le concedía la libertad. Pero sólo con saberse cerca de él, Máanu ya era feliz. Jefe creció admirando a Awkasi como sólo un hijo puede hacer, para él siempre sería el gran héroe que se rebeló contra los blancos y logró conseguir muchos de sus objetivos. Jefe crece obsesionado con la libertad, con abolir la esclavitud, con conseguir los mismos derechos que los blancos y con convertirse algún día en un gran luchador como había sido su padre.

Jefe ve una solución a sus ansias de abrirse camino y prosperar en la vida haciéndose pirata, pues entre los piratas no hay colores y en los barcos todos son considerados iguales; es el lugar con el que siempre ha soñado para poder ser feliz y enriquecerse al mismo tiempo.

Y entre aventuras de piratas y una romántica historia de amor, todos nuestros personajes acabarán encontrándose en la Española, y es entonces, cuando la vida de todos y cada uno de ellos, tendrá que enfrentarse a unas jugarretas del destino con las que nadie contaba para nada, pero que cambiarán el futuro de todos ellos.

Una vez más Sarah Lark, consigue narrar como pocos saben hacer, una historia apasionada, llena de aventuras, traiciones, odios y amor. Me encanta la capacidad que tiene la autora para recrear un escenario y una época que consiguen atraparnos y trasportarnos a esos fantásticos y lejanos lugares. De una forma muy cuidada, sabe cómo ganarse y enganchar al lector desde la página uno con los ritmos con los que va dotando a la novela, hace unas descripciones excepcionales que nos hacen respirar, sentir, palpar… el ambiente caribeño, consigue ponernos perfectamente en situación, hemos traspasado las páginas del libro y nos encontramos en la Española en el siglo XVIII, y lo mejor de todos, es que a veces consigue meternos tanto en la historia que cuesta tener que “volver” a la tierra y enfrentarse a la dura (y fría) realidad.

De nuevo nos vuelve a obsequiar con personajes muy bien definidos, personajes con unas personalidades muy fuertes, muy marcadas, y consigue que los conozcamos a la perfección, y en esta ocasión, no sólo lo logra con los femeninos, sino que el perfil de los masculinos cobra en esta historia también mucha más relevancia que en anteriores novelas (Jefe, Leon, Victor, Macandal- que está basado en el personaje real, el Mesías Negro que intentó liberar la Española de la esclavitud…)

Pero no todos iban a ser puntos positivos en esta historia, así que como pequeños inconvenientes hay que resaltar un par de cuestiones. Por una parte, al haber leído ya la novela anterior, en la que ya se profundizaba en la vida de las plantaciones, en cómo vivían los esclavos, en la lucha que muchos sostenían por erradicar la esclavitud… estos temas, aunque sí que siguen resultando interesantes por el valor que tienen, no resultan tan originales como en el libro anterior, pues encontramos muchos paralelismos en ambas historias. Sí que me ha gustado ver cómo en la Española las leyes eran muy diferentes a las que existían en Jamaica, pues al ser papistas, la religión obligaba a actuar de diferente manera. También ver cómo los hacendados franceses eran mucho más ostentosos que los ingleses resultó entretenido, pues en ocasiones, sus ansias de grandeza, llegaban a rozar el ridículo, y conseguían hacer sonreír al lector con sus “ridiculeces”.

La revolución de los esclavos que comenzó Macandal y lo que su figura representaba para los negros, también es una historia digna de conocer, así como aventurarse con Jefe y sus secuaces en alta mar, y ver cómo vivían y actuaban los piratas que muchos creían ya desaparecidos….

Lo que menos me ha gustado del libro es una historia sobre la que no puedo contar absolutamente nada, pues os destriparía el libro por completo. Sólo deciros que es la historia que trastoca las vidas de todos para siempre, una vez que están instalados en la Española… historia que me costó mucho creerme pero sobre todo, fue muy dura de asimilar… No sé qué opinaréis vosotros sobre ese tema,ya me contaréis en vuestro comentarios…

Así que todos aquellos que sois aficionados a este tipo de novelas, ya tenéis otra que añadir a la lista, pues estoy convencida de que Sarah Lark va a conseguir conquistaros una vez más.


Dejaos envolver por la magia de este paraíso que ya me tarda conocer, por sus gentes, por sus ansias de libertad, de romper con las normas y con una esclavitud que hace doler el alma con sólo leer sobre ella. Dejaos llevar y mecer por las olas hasta un destino incierto, pero que os garantizo que estará lleno de aventura, amor y pasión.


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