sábado, 14 de mayo de 2016

LAS HORAS ROBADAS

                                 Las horas robadas de María Solar

Corre el año 1979 en la ciudad de Santiago de Compostela, aunque la historia de hoy, podría estar situada en cualquier ciudad de España de aquella época. La ciudad no cobra protagonismo, lo que importa en esta novela son las personas, las personas y los sentimientos, que son los que llenan y dan cuerpo y vida a cada una de las páginas de este delicioso relato; y lo llamo relato no sólo por la corta extensión del mismo, sino por lo rápido que se lee y por lo mucho que transmite en sus apenas 220 páginas.

Dos familias muy diferentes entre sí, serán las protagonistas de esta novela coral: Por un lado tenemos al abuelo Anselmo, su hija Lola y su yerno Antonio, y los nietos adolescentes Ana y Roberto. Anselmo es un emigrante retornado que hizo gran fortuna en Argentina. Lola, fue la que decidió abandonar Argentina al sentirse llamada por la tierra natal de su padre, aquí estudió la carrera de Derecho, se casó, restauró la vieja casa familiar y formó una familia. Lola y Antonio son un matrimonio moderno, los vecinos los llaman hippies por el estilo de vida que llevan y la educación que dan a sus hijos en la que libertad, respeto y tolerancia son palabras claves; la situación económica familiar es más que acomodada gracias a Anselmo, que siempre disfrutó consiguiendo que su familia tuviera lo mejor de lo mejor.

Por otra parte, tenemos a la otra familia que encontraremos en esta novela, que si bien son íntimos amigos de los que os acabo de presentar, no podían ser más diferentes: la abuela Carmen vive con su hijo Damián y su nuera Rosa desde que se quedó viuda, en la casa en la que también viven sus nietos adolescentes: Roberto, Rita y Ricardo. Damián es un marido y padre al que su esposa e hijos temen, por la brusquedad, la violencia y la falta de respeto con las que trata a todos los miembros de su familia: los insultos, las bofetadas, las vejaciones…son el pan de cada día en este triste hogar, en el que parece que lo que se ha tenido siempre, por haberlo tenido desde siempre, debe de considerarse normal… Duras, muy duras, las situaciones vividas en esta casa, y duras, más duras, al darnos cuenta de cuánta realidad y qué habituales llegaban a ser en muchas casas de aquellos días…

El desencadenante principal de la trama de la novela, viene dado por la muerte de Anselmo, que es encontrado en su lecho de muerte con una nota en la mano de lo más inquietante: “Dime que me quieres”…. Al intentar averiguar más sobre esta nota, los protagonistas de esta novela nos harán descubrir una apasionada historia de amor que tuvo lugar mucho tiempo atrás, pero que por la intensidad de la misma, y por ser amor del verdadero, nunca pudo ser olvidada ni desterrada de los corazones de sus protagonistas.

“Amores ingenuos. Amores rotos. Y un amor clandestino capaz de desafiar el paso del tiempo”, así reza la sipnosis de esta novela, y que resume perfectamente la esencia de la misma: a través de las tres generaciones de esta familia, seremos testigos del amor adolescente, con su inocencia, su impaciencia, su intensidad, su impulsividad, sus palpitaciones, sus suspiros y sus ensoñaciones capaces de hacernos olvidar todo lo malo que pudiera estar ocurriendo en el mundo. También del amor adulto, con su rutina, su desgaste y las dificultades que los hijos, el trabajo o el simple día a día de la vida, pueden llegar a suponer para poder mantener encendida una llama que fue avivada mucho tiempo atrás. Y por último del amor anciano: un amor tranquilo, reposado, sensato, ayudado por la amplia experiencia que nos da la vida a dar los pasos adecuados, pero sin embargo, un amor que sabe que ya no le queda demasiado para ser disfrutado, por lo que no se está dispuesto a volver a dejar pasar lo que una vez se dejó volar…

Una reconfortante nostalgia me invadió por completo nada más comenzar a leer la novela de hoy : me trasladé a mi antigua casa decorada con papel pintado con motivos florales y geométricos, me volví a sentar en aquel viejo tresillo en el que la familia pasaba horas y horas juntos viendo el Un, dos tres, recordé la tele en blanco y negro que había en el cuarto de mis padres y la odiosa antena de cuernos que no había quién la sintonizara, visualicé la antigua mesa camilla que había en el comedor y sonrío ahora al pensar en lo inútil que era allí su presencia, pero allí estaba, en el mío y en la casa de todos mis amigos y conocidos; me acordé de cuando llamaban a casa los amigos y los novios, y había que poner la mano tapando la boca para que no se oyera lo que hablábamos, y las broncas para que se colgara cuanto antes porque la factura iba a ser monumental…sí, un millón de recuerdos de una época maravillosa vienen a la cabeza con esta deliciosa historia…

Me ha encantado acercarme a observar las vidas de estas dos familias, que perfectamente habrían podido ser mis vecinos en mi niñez. Los he sentido muy cercanos, muy reales, muy auténticos en todo momento, y han logrado sumergirme en la historia de una manera totalmente cautivadora. Como comentaba anteriormente, son los personajes y los sentimientos el alma y el corazón de esta novela. Dos familias que representan claramente las dos formas de ver la vida, y de vivirla, en aquellos días.

En cuanto al estilo narrativo de la autora, lo describiría como muy sencillo y natural, pero eso sí, impregnado de una dulzura y una sensibilidad que resultan exquisitas, con las que logra atraparte desde la primera página. Me gusta la manera tan sutil en la que ha incluido en esta historia diferentes temáticas de lo más interesantes y la manera en la que ha tratado y ha profundizado en temas tan delicados como la muerte, porque en esta novela se habla de aspectos de la muerte que no es común que se toquen en literatura. También me ha gustado que incluyera el tema de la demencia senil, el maltrato, el machismo, la introducción de la ley del divorcio en España, la emigración, el principio de los pagos a plazos… Temas todos ellos de lo más interesantes que te hacen reflexionar cómo era España 37 años atrás, que,  pensándolo bien no son tantos años, si analizamos lo difíciles que estaban las cosas en aquella época…

En resumen, Las horas robadas es una novela de sentimientos escrita con una sensibilidad exquisita, una sensibilidad que se respira en cada párrafo, en cada página… Una historia que se lee sola, que nos hace reflexionar sobre el amor, sobre la vida, sobre la muerte, pero que sobre todo nos hace pensar en todo momento en lo importante que es que nada ni nadie nos roben nuestro tiempo inútilmente, sea el que sea que estemos destinados a disfrutar de esta maravillosa aventura llamada vida; la novela nos recuerda que sólo tenemos una, que la aprovechemos, que no nos conformemos, que luchemos con uñas y dientes contra quién sea, aunque nuestro mayor enemigo seamos nosotros mismos, nuestros miedos, nuestros temores… que nos enfrentemos a ellos e intentemos, simplemente, ser felices. 





4 comentarios:

  1. Me gusta lo que cuentas. Un libro de sentimientos, de los que hay que degustar tranquilamente. Me lo apunto.
    Un beso ;)

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    Respuestas
    1. Sí, es un libro para saborear la verdad. Espero que te guste! Un beso!

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  2. No pinta nada mal, pero ahora mismo, con tanto pendiente, le va a tocar esperar y mucho.
    Besotes!!!

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  3. Me gustan estas lecturas de vez en cuando, tomo nota =)

    Besotes

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