jueves, 30 de octubre de 2014

CAUSAS NATURALES

                    "Causas naturales" de James Oswald

Con el brutal asesinato de un destacado hombre de la ciudad de Edimburgo, arranca la novela que os comento hoy.

Estando fuera de servicio, el recién nombrado inspector de Policía Tony McLean, ve el dispositivo de emergencias de la policía activado en la casa de un conocido anciano de la comunidad: la científica, las sirenas encendidas, las entradas cuestionadas por los agentes...todo le hace sospechar que algo realmente grave ha tenido que suceder... Decide entrar a comprobarlo, y se encuentra con una escena de lo más sangrienta y siniestra. Sin embargo, el encargado de la investigación en ese momento, le hace ver que ese no es su caso y le invita a abandonar la casa con la misma rapidez con la que ha entrado en ella...

Lo que menos se esperaba McLean, era que el próximo caso del que le tocaría ocuparse, sería mucho más atroz que el que acababa de presenciar; tras la llamada de un constructor que se encargaba de las obras de restauración de una prestigiosa mansión de la zona,  McLean acude al lugar de los hechos para ver lo que han encontrado y qué es lo que ha alarmado tanto a los obreros. Cuando lo ve con sus propios ojos, no puede evitar que se le encoja el alma : Se trata del cuerpo de una joven crucificada en el suelo, abierta en canal y sin ninguna de sus vísceras en el interior. El cadáver ha aparecido en el sótano, en una especie de habitación oculta que había sido sellada a conciencia, y la escena del crimen hace pensar, que algún tipo de ritual satánico ha sido practicado con la pobre mujer. A McLean le encantaría encontrar al salvaje que ha cometido una asesinato tan espeluznante, sin embargo no lo va a tener nada fácil, la joven lleva muerta por lo menos sesenta años...

Estos dos cadáveres serán los primeros de una larga lista que irá aumentando a medida que avanzamos en nuestra lectura. Una serie de asesinatos en los que lo macabro y lo sangriento parecen ser el denominador común, en los que McLean y su equipo tendrán que encontrar no sólo al asesino, sino también, y lo más complicado, intentar descubrir qué es lo que los une, qué pueden tener en común para que el asesino los haya elegido para perpetrar tales barbaridades.

Estamos ante una novela negra por la brutalidad de los crímenes que nos vamos a encontrar, pero también ante una novela policíaca que cumple el patrón clásico de descubrimiento de los cadáveres, investigación minuciosa, hallazgo de evidencias que ayudan a atar cabos y finalmente, resolución del caso. Un patrón que entre los que disfrutamos del género funciona muy bien, nos gusta, nos engancha y no nos cansamos de leer novelas basadas en este esquema.

Me ha gustado mucho el Inspector protagonista; es el típico tipo que cae bien por la naturalidad que desprende su personaje; es un tipo normal, cercano, buen amigo de sus amigos, mejor nieto y apasionado de su profesión. Con un pasado marcado por diversas tragedias, no se nos presenta como un ser gris ni demasiado deprimido, por eso es tan fácil empatizar con él desde el primer momento. Los personajes secundarios que encontramos en la novela también están muy bien perfilados y por supuesto ayudan a que el resultado final de la novela sea tan bueno : desde el forense Angus Cadwallader, hasta el joven, astuto y eficaz agente MacBride que acaba de ingresar en el cuerpo y que contrasta claramente con el veterano sargento Bob el Cascarabias, entrañable a pesar del mote que le han puesto sus compañeros.

Otro punto positivo a destacar, es lo bien que aparece reflejado en la novela la función de los diversos especialistas que se ven involucrados en los casos policiales cuando es cometido un asesinato. También me ha gustado la forma en la que se describe el ambiente en la comisaría, las relaciones entre los compañeros, los superiores, los distintos cuerpos especiales y ver cómo se comportan en los afterwork cuando están fuera de servicio. La novela nos proporciona una visión clara, completa y cercana de lo que puede ser la vida de un típico inspector de policía en Escocia, es una estampa real y creíble, lo que hace que la novela se lea con mucha facilidad.

Como puntos negativos tengo que decir que algunos de los cabos los pude atar antes de que se destaparan en el libro, y aunque no fui capaz de levantar todo el petate, sí que no me encontré con el factor sorpresa que me gusta saborear en los capítulos finales de este tipo de historias.


Así que, si no os asustan las brutales descripciones de asesinatos que encontraréis en esta novela, sólo me queda animaros a disfrutar de esta primera entrega de lo que es ya una saga de cuatro libros publicados hasta el momento en Escocia con gran éxito entre el público. Presente y pasado, rituales satánicos, ocultismo, nombres célebres de la comunidad, asesinatos en serie... todo ocurriendo a la vez bajo la atenta mirada de mi ya querido inspector Mc Lean, que espero que en la siguiente novela sea mucho más rápido que yo a la hora de resolver el, espero, complicado caso que venga a presentarme.


miércoles, 22 de octubre de 2014

LOS CAMINOS DEL MAR

                 "Los caminos del mar" de Magdalena Albero Andrés

Atenas, año 286 a.C. La joven Irene tiene 15 años , y cuando no era más que una niña, perdió a su madre y a sus hermanos a causa de la peste. Desde aquel momento, quedaron solos su padre, Kleón, y ella, y Kleón decidió romper las tradiciones de aquellos tiempos, que relegaban a un segundo plano a la mujer en cuanto a educación se refiere, y crió a su hija fomentando en ella el interés por la cultura y el saber, por lo que Irene se ha convertido en una mujer culta, inteligente y con la misma preparación que cualquier hombre de la época pudiera tener.

Desgraciadamente, Irene tendrá que enfrentarse a un nuevo duro golpe que la vida le tiene preparado. Debido a los cambios políticos que está viviendo el país, Kleón será acusado injustamente de traición y será enviado a la cárcel. Preocupado por el futuro y el bienestar de su hija, Kleón encomienda a su familiar y gran amigo Herófilo, el cuidado de Irene hasta que él pueda salir de prisión y solucionar los problemas en los que ahora se ha visto involucrado.
Herófilo de Calcedonia, es un gran médico y maestro que vive en la actualidad en Alejandría junto a su amada esposa Caledonia. Comenzará así el primer viaje de Irene, que se verá obliga a abandonar su ciudad natal para comenzar una nueva etapa en la lejana ciudad egipcia junto al gran Herófilo, quien, con total dedicación, continuará la labor de aprendizaje que había iniciado su padre.

Sin embargo, el destino querrá que antes de llegar a su destino final en Alejandría, Herófilo, su discípulo Linos e Irene, tengan que pasar, en contra de su voluntad, una larga temporada en la isla de Creta. Será en esta isla donde Irene comience a ver de cerca cada día el trabajo médico realizado por Herófilo y por Linos, y poco a poco se dará cuenta de lo interesante y apasionante que es la medicina, y será en ese momento cuando se despierten en ella las ansias por aprender una ciencia que en aquellos días estaba completamente prohibida a las mujeres.

Comienza entonces en Creta su formación como médico al lado de uno de los más grandes de la época, formación que continuará en la Escuela de Medicina de Alejandría, donde Herófilo tendrá serios problemas por permitir que una mujer pretenda ponerse a la altura de los hombres.

El lector acompañará a Irene día a día, y será testigo directo tanto de la evolución interior que experimentará nuestra protagonista como del duro camino que tendrá que seguir para lograr convertirse en médico. Viviremos con ella su primer amor, su primera pasión, sus éxitos, sus fracasos...pero sobre todo veremos cómo Irene sale airosa de cada golpe que le propina la vida, cómo lucha por sus convicciones y por conseguir abrirse un hueco en un mundo en el que los hombres eran los únicos que podían llevar la voz cantante.

Uno de los mejores puntos que tiene la novela es la cuidada ambientación en la que está recreada nuestra historia. La autora logra desde el primer momento trasladarnos a la Grecia y a la Alejandría de aquella época, se ve que ha hecho un minucioso trabajo de documentación para hacernos partícipes de las costumbres y el estilo de vida que existía en aquellos tiempos.

Me ha gustado mucho que Ptolomeo I , rey de Egipto, aparezca en la novela codeándose con otros personajes reales como Herófilo de Calcedonia pero también con los personajes ficticios que protagonizan esta novela. En el libro queda perfectamente reflejado el interés que Ptolomeo tenía por convertir la ciudad de Alejandría en uno de los centros culturales y económicos más importantes del Mundo Antiguo, y así presenciamos las obras de construcción del famoso faro, los inicios de su Biblioteca, la importancia que se le daba al arte y a los estudios en el Museo, y también el floreciente comercio que se vivía en su puerto. Ptolomeo I y su esposa eran unos eruditos, y durante su gobierno se esforzaron por trasmitir la importancia de cultivar el saber entre sus súbditos, y así lo respiramos en las páginas de nuestra novela.

Otro personaje que tengo que mencionar pues fue uno de mis favoritos es la hetaira Areté, a quien Irene conoce en uno de sus viajes y que se convertirá en una gran amiga. Encontré en Areté muchas de las cualidades que me habría gustado ver en la protagonista; para mí Areté representa la fuerza, la valentía, la inteligencia...Me gusta que en aquellos días las mujeres que no se conformaban con casarse y ser relegadas a un segundo plano, prefirieran convertirse en hetairas (mujeres independientes, cultas, libres que ejercían la prostitución en la antigüedad), para al menos poder vivir la vida como ellas querían y no siendo anuladas y sometidas a la voluntad de un marido, que era lo que tenían que hacer la mayoría en aquella época.

Como puntos negativos tengo que mencionar principalmente la monotonía de la narrativa de la autora, que a pesar de tener una prosa sencilla,clara y sin artificios, no logra trasmitir sensibilidad ni emocionar como debería... A mí no ha conseguido hacerme vivir la historia en primera persona, que es como me gusta vivir este tipo de historias, he vivido este libro como una mera espectadora, una espectadora que veía la sucesión de los acontecimientos de manera lineal, sin vuelcos en el corazón, sin conseguir que se erizara el vello de la piel, sin intensidad en las partes que así lo requerían... La escritora tenía una muy buena historia, pues a mí me ha parecido la mar de interesante, sin embargo no ha sabido contárnosla con la fuerza que podría haberlo hecho. La figura de Irene no se ha explotado al máximo, se le podría haber sacado mucho más partido y a veces  el desarrollo de los acontecimiento en vez de fluir de manera más natural, resultaba forzado y como metido con calzador. La sorpresa me la he llevado cuando he leído las últimas páginas que forman el epílogo de la novela, ya que en esta parte final de apenas ocho páginas, la autora dota a cada párrafo de una gran carga emotiva y muchísima sensibilidad, y al terminar el libro sólo pude preguntarme que por qué no habría hecho lo mismo en el resto de la novela.


Así que, si queréis sumergiros en el fascinante mundo antiguo pasando unos días por tierras helenas y egipcias, asistiendo a los primeros pasos dados por la ciencia médica y la cirugía, escuchando a grandes sabios, maestros y filósofos hablar sobre la vida y lo que realmente importa, siendo testigo de la lucha que algunas mujeres comenzaron ya hace cientos y cientos de siglos por conseguir una igualdad que tanto se ha tardado en conseguir y por la que todavía se sigue luchando...no dudéis en adentraros en "Los caminos del mar" para acompañar a Irene en su apasionante aventura por la vida.


lunes, 13 de octubre de 2014

UNA CASA EN THORNWOOD

                      “Una casa en Thornwood” de Anna Romer

No sé si os pasa lo mismo que a mí, pero yo es ver en un argumento las palabras “casa abandonada”, “terrible secreto del pasado”, “saga familiar” y “muerte en extrañas circunstancias” que tengo que anteponer sí o sí, esa lectura a todas las que esperan en mi mesilla de noche; son términos que funcionan como un imán para mí, pues este tipo de historias suele tener muchos de los ingredientes que hacen que una lectura sea de lo más adictiva y entretenida: misterio, amor, algún asesinato sin resolver, el partir de cero en una nueva vida… Siempre me han resultado lecturas de lo más agradables y la que hoy os traigo, os adelanto ya, que también es una buena historia de las que no decepcionan.

La protagonista de hoy es la joven australiana Audrey, que vive en Melbourne con su hija Bronwyn de 11 años. El padre de Bronwyn acaba de suicidarse y a pesar de que ya estaba casado con otra mujer, Audrey no puede evitar sentirse verdaderamente afectada por haber perdido al hombre con el que compartió su vida durante casi 8 años. Todo lo que gira en torno a la muerte de Tony está rodeado de un halo de misterio, de cabos sin atar, nadie se explica lo que ha podido conducir a un hombre como él a terminar con su vida…

Pero Tony antes de morir, sí que pensó en su hija y en que no le faltara de nada. Es por eso que, en herencia, le deja una imponente casa de campo en Queensland, Thornwood House, una casa y unas raíces de las que Audrey jamás había oído hablar y que serán solamente el principio del descubrimiento de la intensa historia en la que se vio envuelta toda la familia de su exmarido.

Tras las indecisiones iniciales que acompañan a todo gran cambio vital, finalmente Audrey y Bron deciden romper con todo y mudarse para comenzar una nueva vida en la tranquila Queensland, tan diferente a todo lo que estaban acostumbradas hasta el momento.

Durante las tareas de limpieza y restauración de la casa, Audrey encuentra primero una foto antigua de Samuel Riordan, del que posteriormente averiguará que era el abuelo de Tony y del que todo el pueblo dice y piensa que había asesinado a la abuela de su exmarido, Aylish. Será el destino el que quiera que encuentre unas cartas escritas por Aylish, unas cartas en las que se cuenta la apasionada historia de amor que hubo entre Samuel y ella… Mirando la foto de Samuel, y tras leer las viejas misivas encontradas, Audrey tiene el presentimiento de que es imposible que Samuel hubiera asesinado a la mujer que tanto amaba… Es así como decide ponerse a hurgar en el pasado, intentando descubrir quién y por qué decidió acabar con la vida de la joven Aylish tanto tiempo atrás… Lo que menos imaginaba Audrey, es que este asesinato no fue el único que ha habido en la familia de su exmarido, y una vez que se mete en la guarida del lobo para destapar toda la verdad ya no podrá salir de allí sin una respuesta… Está dispuesta a todo para conseguirlo, para limpiar el nombre de Samuel y sobre todo para poder entender qué es lo que llevó a Tony a decidir quitarse la vida cuando estaba tan lleno de ella.

Como comentaba al principio, estamos ante una de esas historias que conmigo suelen ser un acierto seguro, pues me encantan los asesinatos, los secretos familiares, los misterios que encierran las casas abandonadas y ser testigo del comienzo de una nueva historia de amor, especialmente protagonizada por personajes que han sufrido de este mal en el pasado y que son reacios a enamorarse de nuevo… Todos estos elementos los encontraréis en la novela de hoy, así como una saga familiar llena de asesinatos, celos y secretos cuya trama está perfectamente hilvanada y con una resolución de todos los casos magníficamente cerrada y explicada.

Los principales protagonistas de la novela son Audrey y su hija Bron en el presente. Audrey en primera persona nos hace partícipes de todo lo que siente, de todo lo que la atormenta tanto de su pasado como de su nueva vida. Me gusta la relación que existe entre madre e hija, en la que la pequeña es el típico ejemplo de personaje que tiene que madurar mucho antes de tiempo por las duras circunstancias que le han tocado vivir. Bron es una chica lista, resuelta, decidida… que no puede evitar a veces comportarse como la niña de 11 años que todavía es, aunque a nuestros ojos muchas veces aparente mucha más edad. Audrey y Bron, irán relacionándose poco a poco con los demás vecinos del pueblo, vecinos que conocieron y quisieron mucho a Tony y que poquito a poco irán revelando los motivos que hicieron que Tony ocultara su pasado como lo hizo hasta el día de su muerte.

No logré conectar con Audrey como me hubiera gustado; no me cayó mal ni mucho menos, pero no fue capaz de hacerme sentir la historia desde dentro, no me metió en su piel, sólo fue capaz de contármela y por eso me sentí demasiado alejada de ella.

La autora alterna la línea temporal del presente con el pasado a lo largo de toda la novela, para que entendamos lo que ocurrió y por qué ocurrió de la manera en que lo hizo. Para transportarnos al pasado, la autora utiliza fotos, cartas y viejos diarios que Audrey va encontrando a medida que avanza su investigación, y todos estos objetos logran dotar a la historia de una gran carga de romanticismo y nostalgia que consiguen hacer que esta parte de la novela sea de lo más especial por la melancólica forma en la que conseguimos viajar en el tiempo .

Lo que menos me gustó del libro, especialmente en la primera parte de la novela, es el exagerado uso de la descripción que hace la autora. Su estilo es demasiado detallista, minucioso de más y hay numerosos párrafos que sólo aportan páginas y espacio a la novela, sin ser para nada relevantes en lo que es el argumento del libro. A mí la narrativa tan descriptiva me aburre, sobre todo cuando no es en absoluto necesaria y lo único que consigue es ralentizar el ritmo de la novela.

Creo que la autora tenía una fantástica historia que contar, muy bien tramada y con un gran desenlace, por lo que no considero que necesitara haberle aumentado el número de páginas parándose con tanto detalle a describir la flora, fauna, color del cielo y olor del aire… A medida que avanzamos en la historia el ritmo va en aumento puesto que la descripción va disminuyendo, y en la parte final ya se centra completamente en la resolución de los asesinatos y ahí sí que consigue atraparnos y que no podamos parar de leer.


Ya sólo me queda invitaros a hacer las maletas e instalaros durante unos días en esta imponente casa construida en tierras australianas que como toda casa que se precie, tiene también nombre propio, Thornwood House. Estoy segura que a pesar del excesivo detallismo en la narrativa, esta historia logrará atraparos con sus misterios, sus secretos y sus asesinatos, así que instalaos, poneos cómodos y preparaos a disfrutar de una buena historia que no podréis parar de leer hasta que toda la verdad de la familia Riordan haya salido a la luz. Feliz estancia en la casa Thornwood!


domingo, 5 de octubre de 2014

LA ARTESANA DEL VIDRIO

               “La artesana del vidrio” de Petra Durst-Benning

En 1890, tras la muerte del viudo Joost Steinmann, un soplador de vidrio del pequeño pueblo de Lauscha en Alemania, sus tres hijas se quedan totalmente desamparadas al no contar con ahorros ni un oficio con el que poder salir adelante.

Las jóvenes hermanas Steinmann, Johanna, Ruth y Marie, tienen “la suerte”, de que un vecino cuyo taller de vidrio es uno de los más prósperos del lugar, las contrate como obreras, eso sí, a cambio de una jornada de interminables horas de trabajo y un salario completamente ridículo en comparación con la labor que desempeñan.

El lector conoce a las hermanas la misma mañana de la muerte de su padre, y en poco tiempo, podrá comprobar lo diferentes que son entre sí por muy unidas que estén entre ellas.

Johanna es la hermana mayor y actúa como tal. Es una joven independiente, valiente y luchadora, que no soporta tener que pedir ayuda y menos que se la infravalore por ser mujer. Uno de los rasgos más significativos de su carácter es su impetuosidad, especialmente cuando habla, y la poca mano izquierda que tiene para no hablar de más o contestar en los momentos menos oportunos… El no poder mantener la boca cerrada ante los abusos de su nuevo patrón, hará que sea despedida de su puesto y se tenga que buscar la vida en Sonneberg, la ciudad más próxima al pequeño pueblo de Lauscha, en donde la mayoría de las transacciones comerciales de la selva turinginia alemana son realizadas. Allí, por primera vez Johanna podrá desplegar sus alas y saborear esa libertad e independencia con la que siempre soñó, así como aprender el oficio de asistente de un intermediario comercial, para el que pronto verá que tiene muchas aptitudes. Sin embargo, a veces nuestras ansias de libertad no se ven realizadas por irnos lejos del hogar, y Johanna no tardará en darse cuenta de ello…

Ruth, es la hermana mediana, y se nos presenta como la más romántica y soñadora de las tres; también como la más superficial y a la que parece que encontrar el príncipe azul con el que siempre ha soñado es su máximo objetivo en la vida. No obstante, a pesar de las triviales aspiraciones vitales que tiene al principio, el personaje de Ruth será el que más evolucione a lo largo de la novela, el que tome las decisiones más adelantadas para los tiempos que le tocó vivir, y la que actúe con tanta inteligencia y astucia para los negocios como la que más de sus hermanas. Ha sido el personaje que finalmente me ha convencido más de los tres por la manera en que decide tomar las riendas de su vida.

Marie, la pequeña, es la más introvertida y la que lleva en la sangre toda la vena artística de la familia. También nos sorprenderá por la audacia que demuestra al ponerse al frente de un tubo para soplar vidrio ella sola, y aprender a utilizarlo de manera autodidacta para poder llevar a cabo todas las creaciones que pasan por su mente a lo largo del día. Marie será la pieza clave para que las hermanas Steinmann salgan adelante por ellas mismas, rompiendo todos los convencionalismos de la época en la que las mujeres dependían de los hombres absolutamente para todo.

Es así como, tres mujeres, consiguen sacar adelante un taller de vidrio creando adornos para los árboles de Navidad, gracias al indiscutible talento artístico de la pequeña Marie. Seremos testigos a través de las páginas de este libro, de cómo comenzaron a confeccionarse estas primeras bolas decoradas en vidrio que causaron un auténtico furor primero en Norteamérica y progresivamente a lo largo del mundo, una tradición que como todos sabemos, continúa todavía vigente en nuestros días, aunque se haya perdido toda la parte artesanal en la creación de las mismas.

Desde que empecé a leer la novela, y por supuesto, salvando las distancias, no pude dejar de pensar en “Mujercitas”, la fantástica novela de Louise May Alcott y uno de mis libros favoritos de la infancia. El hecho de estar protagonizado por tres hermanas, tan diferentes entre sí pero tan unidas, recordándome incluso Johanna a Jo, por su temperamento y personalidad arrolladora, la pequeña Marie a la dulce e introvertida Beth, y Ruth por supuesto a la coqueta Amy. También el personaje de Peter, un íntimo amigo de la familia Steinmann y vecino de toda la vida, me hizo pensar en el joven Laurei, siempre fiel y enamorado hasta las trancas de Jo, a pesar de los desplantes que ésta le hace a lo largo de su vida. El amor que demuestra Peter por Johanna también evoca la relación de estos dos personajes de “Mujercitas”. La época en que transcurre la historia también es parecida, 1860 aproximadamente en el clásico de Alcott y finales del siglo XIX en la novela que nos ocupa hoy, por lo que tanto las ropa como costumbres en ambas novelas son también muy parecidas.

La novela me ha resultado entretenida, pero la verdad es que cuando decidí leerla pensé que me iba a gustar muchísimo más y no ha sido así. El estilo y la narrativa de la autora me resultaron demasiado simples, y la historia tampoco me atrapó como para no dejar el libro.

Me habría gustado que la ambientación de la novela hubiera sido más detallada, especialmente las explicaciones sobre los talleres de vidrio y la técnica del soplado que en mi opinión tendrían que haber sido más explícitas, para que el lector pudiera valorar y entender mejor esta complicada técnica artesanal.

Lo mejor del libro son los personajes que nos encontramos en él, especialmente las hermanas protagonistas a las que sí me gustó conocer y de las que admiro profundamente la forma en la que lucharon contra los convencionalismos de su época para llevar a cabo sus sueños y salir adelante en la vida por ellas mismas. 

Por supuesto, también me encantó leer sobre el origen de los adornos navideños, que es un hecho que desconocía totalmente, y también tengo que decir que aprender sobre cómo se realizaban las transacciones comerciales en los negocios de los intermediarios también fue un punto de lo más interesante.


Así que os invito a conocer la historia de estas tres hermanas que con gran valor decidieron a finales del siglo XIX poner en marcha un taller de vidrio en el que creaban preciosos adornos para el árbol de Navidad. Una historia sencilla y entretenida con toques de “Mujercitas” que trata un tema que todavía no está demasiado explotado y que es lo que consigue que el argumento resulte tan atractivo.


domingo, 28 de septiembre de 2014

LA HOGUERA DEL ODIO

                        “La hoguera del odio” de María Barbancho

Al volver del funeral de sus abuelos, que acaban de fallecer trágicamente en un accidente de coche, a la joven abogada judía Nehira Fischer, le hacen entrega de una maleta que perteneció a su abuela, y que encierra un gran tesoro: la emocionante historia de su familia, la familia Von Fischer…

Al abrir esta maleta, comenzamos un viaje hacia el pasado en el que llegamos a Alemania, al año en el que acabó la I Guerra Mundial, ya que la autora necesita presentarnos los hechos que propiciaron que en este país germinara un movimiento tan espeluznante y aberrante como fue el nazismo.

Tras una breve, concisa y clara introducción de lo que supuso para el país germano el final de la contienda, nos adentramos ya de pleno en la historia que será el eje central de nuestra novela : estamos en el año 1933 y el joven médico Christian von Fischer, perteneciente a una familia estrechamente vinculada al partido nazi (del que Christian reniega completamente) y la joven judía Moria Fresser, están a punto de conocerse y de comenzar a vivir una historia de amor tan apasionante, tan auténtica, tan intensa…que es difícil describirla con palabras, aunque al leerla, sí que somos capaces de impregnarnos del altísimo nivel de sentimientos que une a nuestra pareja protagonista…

Y con esta preciosa historia de amor como telón de fondo, la autora con un minucioso y excelente rigor histórico, nos hace un perfecto retrato de los horribles acontecimientos que tuvieron lugar en Alemania a causa de Hitler, sus partidarios y el abominable movimiento llamado nazismo que se convirtió en el más vergonzoso y lamentable episodio histórico que hemos vivido en el siglo XX.

Es así como revivimos con una narrativa y un ritmo tan visual que parece cinematográfico, todos y cada uno de los acontecimientos tan conocidos ya por todos, todos los hechos que tuvieron lugar antes, durante y tras la II Guerra Mundial aparecen en el libro con fechas y lugares exactos en los que ocurrieron, introducidos de manera magistral en la ficción histórica que funciona como hilo argumental de la novela : la Noche de los cristales rotos, la deportación de los judíos alemanes a los guettos de Polonia, los campos de concentración, el desembarco de Normandía, los campos de refugiados tras la guerra, el éxodo de los judíos hacia Israel… son sólo algunos ejemplos de todos los que figuran en el libro, y os garantizo que a través de estas páginas, se puede aprender de una manera tan rigurosa como amena, la historia de Alemania en los años que van desde principios de la década de los 1930 hasta finales de la década de 1940 y, muy especialmente, todo lo relacionado y vivido por los judíos.

Las familias ficticias protagonistas de nuestra historia, los Von Fischer y los Fresser, se codean y relacionan de manera natural con los personajes históricos que aparecen en el libro (Himmler, Mengele, Goebbels, Hitler…)

La creación de los personajes tanto protagonistas como secundarios que encontramos en esta novela, es tan exquisita y magistral como la documentación histórica que está patente a lo largo de todo el libro. Christian, Moria, sus amigos, sus padres, sus enemigos… son tan reales, tan cercanos, tan malvados los malos… que consiguen trasportarnos a través de las páginas en el tiempo y hacernos vivir la historia como si la estuviéramos sintiendo en nuestra propia piel.

La intensidad y la carga emotiva de la historia que encierran las páginas de esta novela logran llegarnos al alma: las aberraciones cometidas por el régimen de Hitler, la maldad de sus seguidores, el sufrimiento vivido por millones de inocentes, víctimas de un exterminio sin sentido, la bondad de muchos alemanes que intentaban ayudar clandestinamente a los judíos, la lucha por sobrevivir de los perseguidos, los pequeños logros que sabían a grandes victorias en los campos de concentración… Todo lo vivimos con el corazón en un puño, con lágrimas en los ojos por ser otra vez testigos directos de la crueldad y de la locura que unos fanáticos lograron sembrar en un país de una manera que, para muchos todavía nos resulta inexplicable.

Y paralela a la “verdadera historia”, vivimos con Moria y Christian una gran historia de amor, salpicada de importantes y sorprendentes secretos familiares que nos mantendrán realmente intrigados durante gran parte de la novela: asesinatos,vejaciones, traiciones, venganzas,redenciones...pero también una historia en la que disfrutaremos de la importancia de los verdaderos amigos, de su apoyo, de su lealtad, de su lucha, de su tesón, de su ayuda en todo momento, sobre todo en los peores momentos… Una historia en la que el amor es capaz de sobrevivir a todo y a todos, un amor que es más fuerte que el odio y que la muerte y que dará fuerzas a nuestros protagonistas para luchar con uñas y dientes hasta el final…La novela deja constancia por activa y por pasiva de que el amor no entiende ni de apellidos, ni de religiones, ni de razas, ni de sexos... vive y deja vivir, ese debe ser el leitmotiv de nuestras vidas.

Nunca me canso de leer sobre los judíos y la II Guerra Mundial, como siempre digo, creo que cada vez que revivo la historia gracias a un buen libro, hago mi homenaje particular a todos los que sufrieron y fueron víctimas de un hecho histórico tan atroz; mientras sigamos leyendo sobre ellos, recordándolos, a los que murieron, a los que sobrevivieron, a los héroes anónimos que ayudaron a salvar vidas jugándose las suyas propias… mientras los mantengamos vivos en nuestro recuerdo, les estaremos rindiendo nuestro particular homenaje, y también teniendo muy presente lo que una vez ,desgraciadamente, sucedió en un país europeo de manera casi inexplicable, para que nunca, nunca más, nada parecido vuelva a ocurrir en ningún lugar del mundo…

Así que, si ya habéis leído mucho sobre judíos y nazis, os garantizo que esta novela, a pesar de que los acontecimientos históricos por ser los que son van a ser los mismos, no es una novela más sobre el tema…Esta novela es especial por la maravillosa historia de amor que sirve para contar un episodio histórico espeluznante y desgarrador, por la sensibilidad con la que se nos cuentan unos hechos que llegan al alma, por la manera excepcional con la que personajes principales y secundarios han sido creados, por la magistral documentación que la autora aporta a lo largo de toda la novela de una forma amena y natural, y por contarlo todo con una narrativa tan ágil y tan dinámica que nos hacen devorar el libro a pesar de sus 700 páginas. Y si todavía no habéis leído mucho sobre el tema, y queréis ahondar, aprender y vivir en primera persona los devastadores acontecimientos que asolaron la Alemania de 1933 a 1949, con este libro, os empaparéis de historia, pero también de una fabulosa historia que se quedará en vuestro recuerdo para siempre.


Moria, Christian, Lea, Biel, Keren, Egbert, Demian, Adriel, Dieter… me ha encantado conoceros, a todos y cada uno de vosotros, y acompañaros día tras día en esta terrible aventura que os tocó vivir; me alegra que vuestra historia no haya terminado en esta novela, y saber que a muchos de vosotros voy a volver a encontraros en la continuación de esta “hoguera de odio” que incendió tantos corazones.


jueves, 18 de septiembre de 2014

NO NOS DEJAN SER NIÑOS

                        “No nos dejan ser niños” de Pere Cervantes

La agente de policía María Médem, acaba de incorporarse hace relativamente poco tiempo a su puesto de trabajo tras haber sido madre y haber finalizado su baja maternal. El hecho de tener un bebé y haber solicitado un mejor horario para poder atenderlo de la mejor manera posible, ha tenido como consecuencia para ella, tener que verse relegada a un puesto en la oficina de denuncias, donde no puede disfrutar de su trabajo como verdaderamente le gustaría y donde tampoco puede lucir su excelente preparación ni su excelente profesionalidad como miembro del grupo de homicidios…María está sufriendo en sus propias carnes por primera vez, la dura realidad de la llamada conciliación familiar: ¿cómo poder seguir disfrutando y trabajando de policía al cien por cien sin que las atenciones a su pequeño se vean perjudicadas?

Sin embargo, su trayectoria profesional, será determinante para ponerla de nuevo al frente de un par de casos de homicidio que acaban de tener lugar en Menorca y que están perturbando seriamente la tranquilidad que suele reinar en la isla: dos mujeres de unos 60 años han sido asesinadas en sus domicilios y el hecho de haber encontrado en ambas casas pistas similares y un mismo patrón, hacen concluir que nos enfrentamos a un mismo asesino. En las dos casas podía respirarse un fuerte olor a hierbabuena cuando se encontraron los cadáveres, las dos casas había sido limpiadas en profundidad, todo estaba impecable y reluciente cuando se descubrieron los asesinatos, y una canción de Raphael , que había sido puesta en el ordenador por el asesino durante los crímenes, servía como sintonía de la dramática escena de muerte con la que se encontraba la persona que hallaba el cadáver…

Ante la ineptitud de los jóvenes policías que se encargan del caso, la oficina central de Madrid manda a dos de sus mejores hombres para intentar calmar el clamor popular y sobre todo, acallar a la prensa. Roberto Rial antiguo compañero de María en la brigada de homicidios de Barcelona y el joven Álvaro Aldea, llegan a la isla dispuestos a resolver el caso a la mayor brevedad posible. Roberto, conocedor de la gran valía profesional de María, exige que la incorporen a su equipo de trabajo, y es así como María podrá volver a vivir de nuevo su profesión con la misma pasión con la que comenzó cuando estaba en la academia.

Pero María no sólo estaba pasando una pequeñas crisis laboral encerrada en la abarrotada y aburrida oficina de denuncias…Su vida personal no pasa tampoco por el mejor momento: Bruno, su marido pasa la mitad de cada mes en China por exigencias de su empresa, y no lo lleva nada bien, y ahora con el bebé, muchísimo menos, pues la conciliación estando el padre fuera se vuelve realmente complicada. Además de la distancia, las cosas entre ellos ya no son lo que eran, y la llegada de Roberto, antiguo compañero pero también antiguo gran amor, hará tambalear los cimientos de lo que ella creía que era una nueva vida…

Y por si todo esto fuera poco, su suegra, a la que no puede ver, decide instalarse en su casa sin haber sido invitada. Entre la aversión que siente hacia ella y las extrañas cosas que comienza a hacer la mujer, María no puede evitar pensar que su suegra es lo bastante psicópata como para haber llevado a cabo los asesinatos que está investigando…pero,¿ estará María siendo objetiva o el odio visceral que siente por su suegra la han llevado por completo a perder el norte y a ver cosas donde no las hay?¿Quién es el verdadero culpable del asesinato de las sexagenarias? Y ya os adelanto, que estas dos, no serán las únicas víctimas de las manos que matan al compás de “No nos dejan ser niños” de Raphael…


Tengo la suerte de conocer la preciosa isla de Menorca, por lo que cuando leí que la novela trataba sobre unos asesinatos cometidos en la idílica isla, la verdad es que me pareció un escenario magnífico en el que pasar de nuevo un par de días, aunque sólo fuera a través de las páginas de este libro… Hay que reconocer que las descripciones que el autor nos proporciona de Ciudadela, Mahón, sus calas, sus calles y sus gentes, consiguen que el lector visualice a la perfección el lugar en el que transcurre la acción. Otro punto que me llamó poderosamente la atención, fue que la música elegida como banda sonora de los crímenes fuera una canción de Raphael, todo un personaje y gran cantante, pero cuya música jamás habría imaginado como sintonía para un asesinato, así que con este hecho, el autor consiguió que mi curiosidad por la historia también fuera en aumento… Que las víctimas fueran sexagenarias con vidas apacibles también despertó mi interés y fue así como decidí que tenía que leer esta novela policíaca, género que siempre logra hacerme sentir la mar de entretenida.

Y así ha sido, he leído una novela de lectura ágil, bien narrada, bien estructurada y que resulta verdaderamente entretenida. El autor, además de ser escritor es policía, y su excelente conocimiento de la profesión así como su experiencia, son palpables a lo largo de toda la investigación que tenemos por delante. Me ha gustado la manera en que mezcla la trama criminal con la vida personal de María, la parte profesional y la personal se entrelazan con sutileza y de manera fluida, y Pere Cervantes consigue que el lector se enganche también a la parte relativa a los problemas sentimentales que atormentarán a la pobre María…

Como puntos fuertes de la novela, cabe destacar los perfiles de los personajes que ha creado el autor, muy bien construidos y definidos.Me han gustado mucho María y Roberto, protagonistas de nuestra historia, logré conectar con ellos desde el primer momento y me encantó vivir de cerca su relación y observar la química que existe entre ellos tanto profesional como sentimentalmente. Los personajes secundarios también están muy logrados, especialmente la suegra, cuyo papel ha sido trazado con pluma viperina y consigue despertar nuestro peores sentimientos hacia su persona…

Tengo que destacar también el buen ritmo del que está dotada toda la historia, especialmente gracias a la buena calidad de los diálogos que podremos disfrutar a lo largo de toda la novela.


Como puntos negativos, tengo que reconocer que adiviné demasiado pronto quién era el asesino y eso siempre resta emoción a las novelas de este género…No pude imaginarme bien los motivos, pero sí por donde iban a ir los tiros, y claro, a mí me gusta que me mantengan en vilo hasta el final por lo que espero que en la próxima historia la resolución del caso me resulte más complicada. El planteamiento de los asesinatos a sexagenarias y la escena del crimen me parecieron muy acertados, como ya he mencionado anteriormente, sin embargo, el motivo que se nos da por el cual estos crímenes fueron cometidos no acabó de convencerme del todo… Y para terminar con lo que no me ha gustado, e incluso me ha enfadado ha sido el final…Pero Pere Cervantes, ¿cómo has podido terminar así la novela? No me refiero a que quede el final abierto ni nada por el estilo, es simplemente que no me ha parecido nada bien que haya dejado a los personajes de la manera en la que los deja… Como lectora habría cerrado el libro mucho más contenta si el final hubiera sido completamente diferente. 


miércoles, 10 de septiembre de 2014

LOS TRES NOMBRES DEL LOBO

                       “Los tres nombres del lobo” de Lola P. Nieva

 Hacía mucho tiempo que no leía una novela romántica pura y dura, ya que, si bien es cierto que me encanta leer novelas con una buena historia de amor, suelo preferir que ésta venga acompañada de una buena carga histórica y de aventuras, y que no se centre ni se recree simplemente en lo mucho que se quieren los protagonistas.

En la novela de hoy, Victoria Montalbán es una joven restauradora de antigüedades que vive en Toledo, en la época actual. Tiene un novio con el que lleva algún tiempo saliendo y adora su trabajo. Lleva una vida de lo más normal, sin embargo, un día encuentra en su buzón un antiquísimo anillo vikingo, y desde ese momento, no hay noche en la que no se vea acechada por extrañas pesadillas. Estos sueños comienzan a causarle gran inquietud, así como la manera en que nota que hay cosas de ella misma que está empezando a cambiar sin saber por qué: su pelo, su forma de vestir, sus gustos…  

Angustiada por lo que le puede estar sucediendo, decide acudir a un psiquiatra que le recomienda que se someta a una sesión de hipnosis regresiva, pues está seguro de que puede estarse viendo influenciada por alguna de sus vidas pasadas; escéptica, pero deseando encontrar una explicación a lo que le ocurre, se anima a ser hipnotizada y a través de la sesión entramos en el verdadero corazón de la novela y viajamos con Vicky a través del tiempo hasta el año 843 D.C.

Seguimos en la misma ciudad de Toledo pero doce siglos antes de donde había comenzado nuestra historia. Allí conocemos a Leonora de Antúnez y Casto, una hermosísima joven cristiana de 16 años cuya excepcional belleza ha encandilado al hijo del gran imán y uno de los más importantes comerciantes de la ciudad, el musulmán Rashid ibn Taliq. A punto de contraer matrimonio con él, disfrutará en sus brazos de las mieles del primer amor, sintiéndose feliz y afortunada desde el primer día.

Sin embargo, en un viaje que realiza con su marido a Sevilla, tienen la mala suerte de que a su llegada, la ciudad es víctima una incursión vikinga en la que los bárbaros arrasan con todo y con todos. Son muchas las personas que son asesinadas, muchas mujeres son violadas y vejadas y otras son capturadas como esclavas para llevarlas a las lejanas tierras del norte y ser ofrecidas como obsequio al jahr, el señor de aquellos lares.

La belleza de Leonora hace que sea una de las elegidas con las que obsequiar al jarl, sin embargo, lo que ni la misma Leonora podía imaginar es que sería en ese ataque vikingo donde conocería al único, verdadero e indiscutible amor de su vida: su captor, Gunnar el Temible.

¿Qué le deparará el destino a nuestra protagonista en esas tierras lejanas e inhóspitas, separada de todos sus seres queridos, de su hogar, de sus costumbres…?¿Cómo podrá su corazón doblegarse y traicionar al que fue su primer gran amor?

Como comentaba ya al principio de la reseña, la historia pertenece al género de novela romántica, y eso es lo que vais a encontrar en ella. La protagonista, vivirá dos historias de amor cargadas de pasión, de lujuria, y constantemente será víctima de los celos y de las envidias a causa de su belleza y de su buena suerte en el amor; habrá también luchas, pequeñas dosis de aventura y algunos secretos familiares que aderezarán un poco la trama principal que está centrada en la intensa historia de amor que viven Leonora y Gunnar.

Siempre me han gustado las historias románticas de highlanders, y debo decir que en esta ocasión, el vikingo Gunnar poco o nada tiene que envidiar a los fornidos y enormes habitantes de las tierras altas escocesas que tan fácilmente solían conquistar mi corazón cuando leía sus novelas : un hombre grande, de férreos músculos, facciones atractivas, intensos ojos verdes y largos cabellos y una personalidad salvaje, arrolladora, visceral y con un halo de misterio, comprensiblemente lograría encandilar a casi cualquiera…. Cabe mencionar aquí también las numerosas escenas carnales de alto voltaje que encontramos en el libro, tan propias de este tipo de novela: Leonora es una mujer ardiente y apasionada que vivirá fogosas y tórridas relaciones tanto con su primer marido, como con Gunnar, con quien descubrirá el verdadero significado de la palabra amor.

A pesar de que la ambientación tanto en el Al Andalus como en Ssiringssal es buena y la autora sí que consigue hacernos sentir en aquella época y en aquellos lugares, lo cierto es que me habría gustado que profundizara mucho más en cuestiones históricas, políticas y sociales de aquellos días, pues apenas nos da ligeras pinceladas para trasportarnos en el tiempo, y creo que la historia podría verse realmente enriquecida si la ambientación hubiera sido más detallada.

Otro aspecto que no me ha gustado es la forma en que se introduce la regresión en el tiempo, ya que me ha parecido demasiado forzada y que estaba metida un poco con calzador. La historia que transcurre en el siglo IX y que ocupa el noventa y cinco por ciento de la novela sí que ha resultado entretenida de principio a fin, sin embargo ni el principio ni el final de la novela, que tienen lugar en la actualidad, me han cuadrado demasiado bien en la historia… Y no es cuestión de que no sepa asimilar bien la fantasía en las novelas de amor, pues pongo como ejemplo la historia de “Forastera” cuya trama no tendría sentido sin el tema del viaje en el tiempo y es una de mis novelas favoritas, sin embargo, en esta ocasión la manera de entrelazar las dos líneas temporales no me ha convencido y eso que la estructura era sencilla, pues sólo encontramos el presente en el principio y en el final de la novela.

Como puntos positivos tengo reconocer que la historia entre Leonora y Gunnar es realmente bonita y es de las que hacen suspirar, es increíble la fuerza y la intensidad de sus sentimientos que como veremos se atreverán incluso a luchar contra el tiempo. Me han gustado mucho los protagonistas, he logrado conectar bien con ellos, aunque me habría gustado que el ingenio y la astucia de Leonora hubiera sido tan explotado y admirado en el libro como su belleza. Leonora es un personaje valiente, fuerte e inteligente pero como se habla cada dos por tres de su hermosura parece que ésta última fuera más importante que el resto de sus virtudes, que son las que realmente la deberían de hacer especial.


La novela me ha resultado entretenida y muy amena, es de fácil lectura y la verdad, una vez que empiezas sí que te enganchas y necesitas saber cómo va a acabar toda la historia (me refiero a la que transcurre en el siglo IX). Yo no voy a darle más puntuación porque no es un género que me apasione, pero estoy segura que aquellos que disfrutáis leyendo romántica le daréis mucha más puntación que yo, por lo bonita e intensa que es la historia de amor que encontramos en “Los tres nombres del lobo”.


domingo, 31 de agosto de 2014

LEGADO EN LOS HUESOS

                 “Legado en los huesos” de Dolores Redondo

Segunda parte de la trilogía del Baztán que Dolores Redondo inició con “El guardián invisible”.

En esta ocasión, la novela comienza con el juicio contra Jasón Medina, a quien habíamos conocido en el anterior libro, acusado del asesinato de su hijastra Johana, cuyo crimen, la protagonista indiscutible de esta saga, la inspectora Amaia Salázar, había resuelto al haber descubierto que el padrastro había intentado simular los asesinatos cometidos por el Basajaun para intentar librarse de su merecido castigo. Sin embargo, dicho juicio no llegará a celebrarse… La sesión es interrumpida cuando se informa de que el acusado, a pesar de estar bajo vigilancia, acaba de suicidarse en los baños del juzgado; lo más inquietante de todo, es que ha dejado una nota dirigida a Amaia en la que puede leerse una única palabra : Tarttalo.

Pero no será la única vez que la inspectora tenga que leer esta extraña palabra…Amaia, que se encuentra en sus últimos días de embarazo, se pone de parto poco después del incidente. Cuando tras su baja maternal se reincorpora de nuevo al trabajo, un compañero informa a Amaia de un nuevo caso con demasiadas similitudes al crimen cometido por Jasón Medina: un nuevo suicida en la cárcel ha dejado escrita en la pared la palabra Tarttalo, este hombre también había asesinado a su mujer, y a la víctima le habían amputado el antebrazo… Al ver que no puede ser una simple coincidencia, deciden buscar crímenes en la zona que cumplan el mismo patrón…Y no se equivocaban: al remover el pasado, aparecen víctimas de violencia de género cuyo agresor acabó suicidándose tras haberlas asesinado, a todas les habían amputado el antebrazo y la palabra Tarttalo siempre estuvo presente en la escena del crimen. No cabe la menor duda de que se encuentran ante un asesino en serie que lleva años perpetrando terribles asesinatos y pronto descubrirán que el Tarttalo no ha terminado todavía lo que había comenzado…

Nuevamente, como había hecho con el Basajaun y la Mari en su primer libro, Dolores Redondo introduce en la novela un personaje popular de la mitología vasca: el Tarttalo, un ser fantástico que se alimentaba de humanos. De este modo vuelve a dotar a la historia de la originalidad que ya la había caracterizado en la primera entrega: el hecho de mezclar fantasía, mitología popular, brujería y hechos paranormales con la historia criminal, es lo que hacen que esta novela negra, esta novela policíaca sea diferente a las que leemos habitualmente y son propias del género, e indiscutiblemente son estos factores los que consiguen que la historia sea tan atrapante.

También, al igual que había hecho en “El guardián invisible”, la vida personal y familiar de Amaia será tan importante en la historia como la investigación criminal que nos ocupa, mucho más si cabe, ya que en esta ocasión son muchos los indicios que a lo largo de la novela involucrarán demasiado a la inspectora en cada uno de los crímenes.

Amaia Salazar vuelve con su marido y su bebé a Elizondo, aunque esta vez con algunos de sus terribles miedos hacia su pasado un poco más superados, pero no del todo…Sin embargo, el personaje de Amaia sigue presentándonos como alguien muy atormentado, que no es capaz de vivir feliz por llevar todavía encima una losa que le presiona demasiado en el pecho…Para más inri, el hecho de tener que dejar de amamantar a su bebé supone para ella un nuevo trauma en su vida, y a la obsesión con quedarse embarazada que tenía en la primera entrega, ahora la sustituye con una obsesión por ser una mala madre y no saber ocuparse de su hijo como debería… Yo, al igual que me había ocurrido en la primera novela, sigo sin lograr conectar con el personaje de la inspectora Salazar, me parece una mujer muy inteligente y muy eficiente en su trabajo, y profesionalmente, es realmente buena, pero luego me resultan incoherentes muchas de sus actitudes, de sus inseguridades, de sus dramas… por lo que no logro empatizar con ella.

Lo que más me gusta de la forma de escribir de Dolores Redondo es que ha sabido contar una historia con una trama realmente compleja con un estilo muy cuidado haciendo que la lectura resulte sencilla, y eso tiene mucho mérito. Es una historia que no te permite el más pequeño despiste en ningún momento, pues cada página, cada capítulo están cargados de información que puede resultar trascendental para la resolución del caso. Hay muchísimos datos: del pasado, del presente, reales, sobrenaturales, históricos, mitológicos… por lo que hay que estar con los cinco sentidos al cien por cien, sin embargo, ella con su prosa amena y su ritmo ágil y dinámico hacen que nuestra lectura resulte adictiva y de lo más entretenida, a pesar de toda la complejidad que encierra.

Dolores Redondo consigue cargar su historia de tensión y de suspense de principio a fin, sin embargo, al igual que en la anterior novela, logré averiguar quien podría ser el posible asesino antes de ser descubierto por los investigadores...y eso siempre me da un poquito de rabia.

De nuevo tengo que destacar la fantástica ambientación de la que está dotada la novela: es magnífica la manera en que la autora recrea los lugares en los que transcurre la acción, cómo consigue trasladarnos allí y empapar de magia y de misterio los parajes por los que se mueven nuestros protagonistas y también nuestros asesinos.


Si ya habíais disfrutado con su primera novela, estoy convencida de que ésta no os va a decepcionar, todo lo contrario, sigue en la misma línea que la anterior y se mantiene al mismo nivel de complejidad y de originalidad. A mí particularmente, me habría gustado haber leído las dos novelas un poco más seguidas, ya que al haber leído tantos libros por el medio había pequeños detalles de la anterior historia que no recordaba con claridad; así que, para que no me ocurra lo mismo entre ésta y la siguiente que cierra la trilogía, espero leer la próxima en cuanto salga este otoño.

Os invito a leer de nuevo mi reseña de "El guardián invisible" por si os apetece "recordar" o comentarla.



miércoles, 27 de agosto de 2014

EL PACIENTE

                         “El paciente” de Juan Gómez Jurado

¿Estarías dispuesto a matar para salvar la vida de tu hijo? El prestigioso neurocirujano David Evans no tendrá que afrontar solamente el dilema que tendría cualquier ser humano que se viera obligado a terminar con la vida de un semejante…al doctor Evans, le acaban de exigir que si quiere volver a ver de nuevo a su hija con vida, tendrá que asesinar al mismísimo presidente de los Estados Unidos en la mesa de operaciones, atentando así también contra el juramento hipocrático en el que, como todo médico, prometió curar e intentar salvar la vida de sus pacientes bajo cualquier circunstancia.

David Evans es uno de los mejores neurocirujanos del mundo, y por eso ha sido elegido por la Casablanca para operar al Presidente de un tumor cerebral maligno; una operación realmente complicada que no podrá salvar al Presidente, tan sólo alargarle un poco más su tiempo de esperanza de vida… La operación es un secreto de estado, sólo los implicados en la cirugía conocen la identidad del Paciente, nadie debe sospechar que el estado de salud del jefe de estado es realmente delicado, pues esto haría tambalear la seguridad de la nación…

El libro comienza con una pequeña introducción en la que el doctor Evans se encuentra en el corredor de la muerte, lleva allí varios años, no sabemos lo que ha pasado, si ha matado al presidente o no, si ha conseguido salvar a su hija,  pero él está allí, y es él el que se nos presenta y cuenta en primera persona su impactante e inquietante historia…

David nos lleva al pasado, hasta las 63 horas previas a la que será la operación más importante de toda su carrera. Tras una urgencia de última hora que retrasa la hora en la que terminaba su turno, David llega a casa con la esperanza de darle el beso de buenas noches a su pequeña Julia…Pero cuando entra, no hay rastro ni de la niña ni de la canguro que vive con ellos desde que David enviudó hace algunos meses, y que se ocupa cada día de su hija…La habitación de Sveltana, la niñera, está completamente vacía, impoluta, como si nadie hubiera dormido nunca allí…. A David sólo se le ocurre que quizás sus suegros, con los que no tiene una relación demasiado cordial, hayan decidido llevarse a la niña para pasar unos días con ellos…Nada más lejos de la realidad, allí tampoco están…

Una misteriosa llamada de teléfono le confirma lo que más temía: han secuestrado a su niña… y si quiere recuperarla, el Presidente de los Estados Unidos debe morir durante la operación que llevará a cabo en un par de días. Por supuesto, le informan de que tienen controlados todos y cada uno de sus movimientos, por lo que esperan que no se le pase ni por la cabeza informar a la policía de la situación si quiere volver a abrazar a su pequeña.

El desconocido en cuestión es un tal señor White, que trabaja para alguien realmente importante, un gran conocedor y estudioso de la mente humana, que sabe manejar con precisión y a la perfección los puntos débiles de los demás para conseguir que lleven a cabo los objetivos que él se ha propuesto.

La novela se desarrolla en apenas tres días de lo más intensos, en los que acompañamos a David en su lucha contra reloj para intentar encontrar la manera de salvar la vida de su hija sin necesidad de incumplir los principios éticos básicos de su profesión. David contará con la inestimable ayuda de su cuñada, Kate, que es agente secreto y trabaja para la Casablanca. Será por su personaje por el que la narración en primera persona cambie a mitad del libro, para dejar que durante un par de capítulos sea ella la encargada de darnos su visión de los hechos y la que nos cuente los pasos que decide dar, para intentar ayudar al marido de su hermana y salvar la vida de su querida sobrina…

Son por lo tanto tres los principales personajes sobre los que recae todo el peso de la novela. Nuestro neurocirujano, protagonista indiscutible, es un personaje cercano, con el que se empatiza fácilmente y que nos hace sudar la gota gorda por lo mal que lo pasa a lo largo de toda la novela (y por lo mal que lo ha tratado la vida en general…). Un gran profesional enamorado de su profesión, de su mujer, de su hija… a quien la vida parece que no le gusta ponerle las cosas fáciles… David nos hace partícipes de todos sus pensamientos y también, por medio de flashbacks, de muchos de sus recuerdos que nos ayudan a comprender y conocer mejor los acontecimientos que han tenido lugar en su vida y que le han llevado a convertirse en el hombre que es hoy en día…Por supuesto, el secuestro de su hija también marcará un antes y después para él, y la evolución que experimenta el personaje desde que comenzamos nuestra lectura hasta que cerramos el libro, es verdaderamente significativa.

Por otro lado, tenemos al misterioso señor White, que me ha parecido un gran antagonista para la historia. Es un malo malísimo, un hombre con una inteligencia muy superior a la media, entusiasmado con el estudio de la psicología humana pero, lamentablemente, para utilizarla de la peor manera que se podría imaginar. Una gran mente llena de ideas y planes maquiavélicos que disfruta destruyendo y vulnerando la voluntad de los seres humanos.

Kate ha sido el personaje que menos me ha gustado de los tres, no logré conectar con ella, me pareció demasiado fría, demasiado estereotipado y los temas personales que aborda y la atormentan no me gustaron en absoluto.

Otro de los puntos positivos de la historia es el trabajo de documentación en materia médica que se ve que el autor ha tenido que llevar a cabo para escribir esta novela; toda la información que se nos proporciona sobre hospitales, quirófanos, neurocirugía… nos hace sentir muy cómodos con la historia, la impregna de realismo y hace que las situaciones vividas dentro de las paredes del hospital las sintamos como si estuviéramos allí mismo.

Toda la novela está dotada de principio a fin de ritmo cinematográfico, es un libro de lo más visual, una historia trepidante que no decae en ningún momento, y que a pesar de que en un principio el argumento no parece especialmente original, la forma en la que se nos presenta y en la que nos hace partícipes de los hechos que van a cambiar de manera drástica la vida de este pobre neurocirujano, consigue que éste sea uno de esos libros que se leen del tirón, que resulta de lo más entretenido sin alardes y sin contar con giros inesperados propios de las novelas del género, una novela que no podemos parar de leer porque necesitamos acompañar en todo momento a nuestro protagonista en esta carrera que dejaría sin aliento al más experimentado corredor de fondo…queremos llegar al final con él y averiguar por qué está en el corredor de la muerte, si ha logrado salvar a su hija y qué ha pasado con la vida del Paciente…


¿Qué me decís?¿Os apetece acompañar al célebre doctor Evans en su desesperada lucha contra reloj para intentar salvar la vida de su hija? 


domingo, 17 de agosto de 2014

HACIA LOS MARES DE LA LIBERTAD

                       “Hacia los mares de la libertad” de Sarah Lark

Irlanda, 1846.El pueblo irlandés está atravesando una época realmente difícil en la que el hambre, la pobreza y las malas cosechas son una constante en el día a día de las gentes del lugar, debido principalmente a la famosa crisis de la patata.

 La joven y hermosa Mary Kathleen trabaja como doncella en la gran casa del administrador de las tierras del lord inglés, y vive un apasionado primer amor con un joven aparcero llamado Michael Drury, a quien sus padres no ven con buenos ojos, debido a las actividades ilícitas que suele llevar a cabo toda la familia del chico… Como fruto de ese intenso amor, Kathleen queda embarazada, lo que asusta realmente a la pareja por las pocas posibilidades que tienen de salir adelante en el país que los vio nacer. Michael, decide robar unos sacos de cereales al administrador para vendérselos a una destilería clandestina de whisky oculta en las montañas; con el dinero que consiga, pretende comprar pasajes de barco para su amada y para él, ya que sueña desde hace tiempo con iniciar una nueva vida en América, la tierra de las oportunidades, en la que toda su familia pueda vivir sin penurias y con todas las comodidades y tranquilidad que se merece cualquier ser humano.

Sin embargo, los sueños de Michael se verán truncados cuando se descubre que él ha sido el autor del robo en la casa del señor, por lo que es apresado, juzgado y sentenciado a abandonar el país y a convertirse en uno de los presos con los que, en aquella época, se pretendía colonizar la Tierra de Van Diemen (la actual Tasmania) así como Australia.

Kathleen se hunde cuando se entera del destino que le espera al padre de su futuro hijo…Sabe lo que le ocurrirá cuando sus padres descubran que está en estado y que Drury es el padre de la criatura…También sabe lo duro que será afrontar las críticas de las gentes del pueblo por haberse quedado embarazada con sólo 16 años y sin estar casada… Así que, tras el enfado descomunal de su familia, los ánimos parecen calmarse un poco cuando un tratante de caballos del lugar llamado Ian Coltrane propone matrimonio a Mary Kathleen, aceptando incluso como suyo, al niño que ésta lleva todavía en el vientre… A Mary Kathleen la obligan a casarse y a abandonar su tierra acompañando a Ian Coltrane hasta la lejana Nueva Zelanda, lugar en el que pretende empezar una nueva vida. Al principio Kathleen cree morir cuando se entera de que tiene que abandonar el país, ¿cómo va a encontrarla Michael cuando vuelva a por ella tal y como le prometió? No obstante, cuando ve en un mapa la cercanía que existe entre Nueva Zelanda y las tierras a las que el joven Drury ha sido deportado, se sentirá un poco más reconfortada y esperanzada de que tal vez, estando más cerca de Michael, a él le resulte más fácil llegar a ella…

Paralela a la historia de Kathleen, conocemos a la que será la segunda protagonista femenina de la novela, la joven londinense del Cheapside Lizzie Owens. A Lizzie la vida no la ha tratado nunca bien, huérfana y criada en las calles, empezó demasiado pronto a ejercer la prostitución como único medio para poder llevarse algo de comer a la boca cada día… Creció mintiendo, robando y prostituyéndose, y aún así, todavía tiene frío y hambre cada día…Una mañana, en la que el hambre es mucho más potente que su razón, decide ir a la panadería, pedir un pan y unos bollos y llevárselos sin pagar por ellos…Intenta escapar, pero es detenida, y aunque ha robado muy poco y sólo porque necesitaba comer para sobrevivir, es juzgada y sentenciada a abandonar el país y a convertirse en una de las prisioneras con las que el imperio británico pretende colonizar sus nuevas tierras en la lejana Australia… 

Lizzie es embarcada en un enorme barco que la llevará a un destino completamente desconocido para ella, en el que casualmente también viaja Michael Drury… Lizzie se convertirá en el ángel guardián del joven irlandés desde el mismo momento en que se conocen, y serán muchas las veces que Lizzie tendrá que ayudar a Michael a salir adelante y a conseguir lo único que le obsesiona en la vida: volver junto a su amadísima Mary Kathleen y el hijo de ambos… ¿Logrará encontrarlos algún día?

Tengo que decir que me ha encantado volver a Nueva Zelanda de la mano de Sarah Lark. Disfruté mucho con su primera trilogía de la Nube Blanca y aunque con su saga del Caribe también me hizo disfrutar de las éxoticas islas de Jamaica y la Española, la verdad es que considero que es en Nueva Zelanda donde esta autora logra crear una magia especial entre el entorno, el lector y la historia.

A pesar de la repetición de escenario y de que la historia recae principalmente en la figura de dos protagonistas femeninas como en la anterior trilogía, tengo que decir que a mí la novela me ha resultado realmente entretenida, me han encantado los personajes principales y las aventuras y desventuras de las que nos hacen partícipes a través de las 700 páginas que componen la novela.

Me ha parecido realmente interesante cómo la escritora nos sumerge en la situación económica y social de Irlanda de mediados del siglo XIX, ver cómo utilizaron a los presos para colonizar las nuevas tierras de Australia y de Tasmania, cómo era el viaje de éstos en los barcos y lo que les esperaba al llegar al lugar en el que cumplirían su condena. Igual de emocionante resulta ver de cerca el terrible trabajo que llevan a cabo los cazadores de ballenas, los buscadores de oro, los pastores y esquiladores de ovejas y cómo las nuevas comunidades de estas nuevas colonias, van creciendo a pasos agigantados hasta convertirse en verdaderas ciudades que fácilmente podrían estar en el viejo continente.

La autora de nuevo nos lleva a vivir muy de cerca las costumbres y ritos de los maoríes, aprendemos muchísimo más sobre su forma de vida, su espiritualidad, su relación con los dioses y la naturaleza y también sobre las diferencias que existen entre los maoríes de la Isla Norte y la Isla Sur, y en especial, de cómo van evolucionando y adoptando cada vez más algunas de las costumbres de los pakeha (los blancos). También es interesante ver cómo algunos de nuestros protagonistas deciden irse quedando con una mezcla de lo mejor de la religiosidad de estas dos culturas que están destinadas a entenderse, a convivir y a complementarse.

En lo que se refiere a los personajes, Sarah Lark vuelve a crear de nuevo unos magníficos perfiles, especialmente los femeninos, que nos harán disfrutar mucho más de nuestra historia. Mary Kathleen, conocerá en su nueva tierra a la que será otro de los pilares de la novela, su vecina, la singular, divertida y llena de vida Claire Edmunds. Claire y Kathleen se complementarán y juntas sacarán lo mejor de sí mismas, madurarán, evolucionarán y lucharán por salir adelante y principalmente por ser felices.

Me encanta la fuerza, la decisión, la audacia, el valor y la inteligencia con la que Sarah Lark pincela a sus mujeres protagonistas.

Lizzie ha sido mi favorita, sin lugar a dudas, por su manera de vivir la vida, por hacer siempre todo lo posible por salir adelante y por lograrlo todo siempre por ella misma, por ser una luchadora nata y por atreverse con todo y con todos, a pesar de que muchas veces nos duela que tenga que hacer muchas de las cosas que se ve obligada a hacer para lograr sus objetivos… Claire la sigue muy de cerca en mi lista de favoritos por lo mucho que me ha hecho sonreír con sus ocurrencias y sus salidas , ha sido todo un placer conocerla la verdad. En cuanto a los protagonistas masculinos, tengo que mencionar al reverendo Peter Burton que verdaderamente es el mejor de todos los hombres que aparecen en la novela : su visión moderna de la religión, sus ansias de avanzar con los tiempos, sus ganas de ayudar a los más desfavorecidos y sobre todo de ayudar de manera práctica a aquellos que más lo necesitan, y sobre todo, su manera de tratar a la mujer como la igual que es, cosa que no hacían prácticamente ninguno de los hombres de la época.

Con Kathleen fui atravesando varias etapas en lo que a empatía se refiere… Es cierto que sus circunstancias personales van a ser realmente duras a lo largo de su vida, pero habrá varias ocasiones en las que no entendemos en absoluto su incomprensible manera de actuar y de comportarse… Sin embargo, cuando está al 100% y vemos a la Kathleen en estado puro, esa sí que me gusta y es un auténtico placer acompañarla y escucharla.

Así que si sois aficionados al género estoy convencida de que disfrutaréis mucho otra vez con esta nueva saga de Sarah Lark. A mí no me ha decepcionado en absoluto, la lectura me ha resultado entretenida, agradable y muy ágil, el libro se lee la mar de rapidito y se pasan unos días estupendos en compañía de buenos personajes y amenas aventuras que conforman una bonita historia, ideal para la época en la que estamos en la que el ánimo siempre nos suele pedir lecturas un poquito más ligeras.


No me digáis que no os apetece volver a disfrutar de los hermosos paisajes de Nueva Zelanda y de las singulares costumbres de sus maoríes…os garantizo que los personajes de la novela de hoy os harán vivir de cerca una historia realmente bonita.


Os dejo los enlaces a las anteriores novelas de la autora por si os apetece leer las reseñas y comentarlas:

TRILOGÍA DE LA NUBE BLANCA 


SAGA CARIBE



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