lunes, 17 de octubre de 2016

LA ISLA DE ALICE

                           La isla de Alice de Daniel Sánchez – Arévalo


Alice tiene una vida en la que no podría ser más feliz: está casada con Chris, su novio de toda la vida, a quien la une no solo el amor, sino también una complicidad y una camaradería propia de las más grandes y románticas historias del cine. Tienen una hija, Olivia, de seis años, y en nada aumentará la familia, ya que Alice está embarazada de ocho meses. Además, Alice trabaja en la bohemia escuela en la que estudió cuando era pequeña como profesora de dibujo, por lo que se gana la vida vinculada al arte, su gran pasión…

Pero una madrugada, la apacible e idílica vida de Alice se derrumbará por completo: A las 00:01 el teléfono suena, y una policía le informa de que su marido acaba de sufrir un grave accidente de tráfico. Debe ir al hospital inmediatamente ya que se teme por su vida… No llega a tiempo, Chris ha fallecido y Alice se hunde en la más profunda de las miserias…

No obstante, habrá algo que desmorone a Alice todavía más que la propia muerte de su marido, y será descubrir que el lugar donde tuvo el accidente, no era el lugar en el que Chris se suponía que estaba: Chris acababa de llamarla hace apenas unas horas y le decía que salía de Yale, a 150 km al oeste de dónde ellos vivían… El accidente tuvo lugar en dirección contraria, más o menos a una hora en coche hacia el este de su dulce hogar…

¿Por qué le habría mentido Chris?¿Qué secreto ocultaba?¿En qué estaba metido?¿Con quién estaba? Para encontrar respuestas a todas estas preguntas, Alice comenzará un viaje en el que seguirá paso a paso el camino “secreto” de Chris, y lo hará utilizando las cámaras de seguridad colocadas en los establecimientos públicos que hay en las carreteras… Esta rocambolesca búsqueda de respuestas, la llevará a cambiar su vida, y a comenzar no sólo un viaje por las carreteras cercanas al lugar del accidente, sino un viaje hacia el interior de sí misma, en el que se planteará, descubrirá y despertará viejos sueños, anhelos, dolores y traumas, que quizás llevaban escondidos demasiado tiempo.

El comienzo de la novela es brutal: el estilo narrativo y la calidad literaria del autor te atrapan y conquistan desde la primera página; vas leyendo y piensas que qué gusto encontrar un libro tan bien escrito y de tan buena calidad. Por si fuera poco, el argumento no puede ser más impactante, adictivo y original: la feliz pareja, que parecía que lo tenía todo, pues no, en realidad no eran tan felices, supuestamente, ya que el marido recién fallecido, no venía de dónde se suponía que tenía que venir… ¿Y de dónde venía?¿Y por qué? Y esas serán las preguntas que nos mantendrán en vilo a lo largo de toda la novela, porque no será hasta muy, muy al final, que descubramos las razones que lo llevaron a encontrarse al este y no al oeste como debería de estar. El autor, enganchar, te engancha de pleno. Te garantizo que estás ante una novela de las que no se pueden parar de leer, necesitas seguir y seguir, pasar y pasar páginas, para descubrir de una vez por todas por qué Chris le había mentido a su encantadora mujer… ¿O quizás a estas alturas de la novela Alice ya no nos parece tan encantadora?

Y aquí es dónde empiezan los “peros” que me he encontrado en la historia: para empezar, la calidad literaria que me cautivó en las primeras páginas, va poco a poco diluyéndose, dando paso a un estilo, que aunque fresco y muy dinámico, no rezuma ese cuidado que se saboreaba en la primera parte de la novela. Por otra parte, Alice, protagonista indiscutible de la historia, pasa de tener una actitud que nos conmueve e inspira lástima, a actuar de forma completamente obsesiva rozando la locura e incluso el surrealismo en más de una ocasión, que, si bien es cierto que se ve que ese toque “surrealista” ha sido completamente intencionado por parte del autor, a una, como lectora, la inverosimilitud de ciertas situaciones, hacen que le resten credibilidad a la historia, y por tanto, no se disfruten de la misma manera, pues, aunque algunas de las “hazañas” y aventuras llevadas a cabo por Alice nos hagan reír por las cosas que se le ocurren y lleva a cabo, hacen que a la vez nos alejen de esa trama de misterio e intriga en la que, en un principio , el autor parecía habernos embaucado…

Porque ha llegado el momento de dejar claro que no estamos para nada ante un thriller o novela negra como he leído en alguna parte… Hay un secreto, sí, un misterio alrededor de la muerte de Chris, pero esto no es una novela de intriga…Estamos ante una novela muy difícil de definir o de encajar en un género literario: en mi opinión, es una novela intimista, una novela de descubrimiento interior, de evolución personal, que ha sido aderezada con una pizca de misterio y unos toques surrealistas, que consiguen que resulte un “combinado” la mar de apetecible y sabroso… Un combinado que podría haber sido el cocktail perfecto si el autor no hubiera desgraciado la novela rematándola de la manera en que lo ha hecho… Habría sido muy sencillo utilizar la misma idea sin fastidiarlo de la manera en que lo hace, porque a mí como lectora, este final me ha decepcionado, mejor dicho, me ha enfadado bastante… Pudo haber coronado esta apetecible copa con una sombrillita, un poco de limón, unas hojas de hierbabuena…¿qué necesidad había de pasarse de esa manera con el azúcar y las frutas de la pasión?

Para acabar con los aspectos negativos, tengo que hablar de Olivia, la hija de Alice, que a pesar de tener que admitir, que es todo un mérito conseguir que un personaje de 6 años, se convierta en imprescindible en la trama por las réplicas que le hace a su madre, el personaje principal, tengo que reconocer que en ningún momento logré empatizar con esta niña tan, digamos, peculiar para su edad… porque a mí en más de una ocasión me resultó demasiado cargante, repelente y bastante difícil de soportar… Aunque insisto en que el personaje está magníficamente perfilado y tiene una fuerza y presencia apabullantes en la historia.

Como puntos positivos, volver a destacar lo adictivo que resulta el libro, la forma tan atrapante en que el autor nos envuelve de principio a fin; pero hay más, no sólo he encontrado cosas malas en esta historia.

Un magnífico aspecto positivo de la trama es la ambientación: la isla de Alice nos absorbe por completo. El lugar es paradisíaco, idílico, perfecto, nos trasladamos allí desde el mismo momento en que ponemos los pies en ella por primera vez. Sentimos la isla como nuestro hogar, un lugar en el que nos encanta estar, y del que cuesta salir por el poder magnético que ejerce sobre el lector. Las cuidadas y detalladas descripciones que el autor hace del lugar y de sus habitantes, son las “culpables” de que nos sintamos tan a gusto, tan bien en esta isla a la que acabamos de llegar pero en la que parece que hayamos nacido.

También es destacable la gran capacidad para crear personajes del autor: Nos presenta a toda la comunidad, siendo todos y cada uno de sus miembros, cuidadosamente presentados, pensados, trabajados… Puede que unos nos resulten más interesantes que otros, que algunas de sus historias personales nos parezcan más prescindibles que otras, pero queramos o no, nos sumergimos en las vidas de todos sus habitantes, y nos sentimos como un vecino más, muy cercanos a cada uno de ellos, a sus miserias, a sus anhelos, a sus tristezas…

Me ha gustado el estilo de Daniel Sánchez- Arévalo. Deja constancia en todo momento que posee una imaginación desbordante, una mente por la que continuamente pasan ideas, personas, lugares… quiere contarnos todo lo que él ve, por eso su ritmo resulta bestial, adictivo… Es como si su mente fuera una cámara de vídeo que todo lo capta, y su pluma intenta seguir el ritmo del objetivo que está instalado en su mente, no quiere ser menos, quiere estar a la altura, quiere hacer palabra todas las imágenes que no es capaz de detener… Y eso, lo consigue con creces.

Difícil hacer un resumen de todo lo dicho anteriormente para poner el punto y final a esta reseña. Destacar que estamos ante una novela que resulta realmente entretenida, de las que no se pueden parar de leer, pero no por los giros inesperados o el ritmo trepidante en la resolución del misterio que uno puede esperar encontrar al leer la sipnosis del libro. Insisto, esto no es un thriller, no la leáis con esa idea preconcebida y la disfrutaréis muchísimo más. “La isla de Alice” os sumergirá en un lugar mágico del que os costará salir una vez que entréis en él, os rodeará de unos personajes tan cuidadosamente perfilados que parecerá que estéis leyendo la historia de vuestros vecinos de toda la vida, y os hará vivir una aventura de lo más original, de lo más especial, una aventura con toques intimistas y surrealistas que tienen como resultado un cóctel de lo más explosivo, una historia que lamentablemente, se cierra con un broche que para mí ha sido lo más decepcionante de la novela y que me va a impedir recordar esta peculiar Alice in Wonderland de la manera que en un principio pensé que lo haría. No obstante, no me arrepiento para nada de haber pasado unos días en esta paradisíaca isla, hacía tiempo que un libro no me obligaba a robarle horas al sueño.





5 comentarios:

  1. No me llama mucho la atencion este libro asi que no creo que lo lea.

    Saludos

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  2. No termina de convencerme esta vez.
    Besotes!!!

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  3. A mí me gustó bastante cuando lo leí.
    Besos

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  4. En su momento quise leerlo pero después me fui desinflando y quedo en el olvido. Un beso ;)

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  5. Me dejas bastante indeciso, la verdad. Algunos puntos positivos me llaman, pero otros negativos me echan atrás. Creo que no lo terminaré leyendo.

    Un besito.

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